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Desafiar al boquetero tiene su complicación
Leonardo Sbaraglia, Rodrigo Grande y la española Clara Lago, tres de los hacedores de “Al final del túnel”.
Periodista: Hace poco se estrenó "Cien años de perdón", que se filmó casi al mismo tiempo y coincide en algunos detalles con "Al final del túnel". ¿Le molesta la casualidad, o ironiza con la posibilidad de un nuevo subgénero de ladrones pasados por agua?
Rodrigo Grande: Es lo que pasa. Siempre que se estrena una película, si se enmarca en un género, hay alguna cerca que se le parece. Agrego "Ladrones de medio pelo", de Woody Allen, al nuevo subgénero.
P.: "Al final del túnel" tiene un par de escenas medio bravas en materia de golpes y porrazos. ¿Eso alejará al "público familiar"?
R.G.: Esperemos que no.
P.: También tiene la escena de la terraza, casi al comienzo, de montaje bastante intrincado en el tiempo, casi diríamos estilo "A quemarropa", de John Boorman, o "La fuga", de Sam Peckimpah. ¿Por ahí va la mano?
R.G.: En "Rosarigasinos" también intenté un tejido intrincado de tiempos que se van solapando hasta la mitad de la película. Pero eso, en ambas películas, ya estaba en el guión. Lo mío es más una cuestión de escritura que de montaje.
P.: Hablando de eso, ¿cómo surge el guión de esta película?
R. G.: Pensando en un bar, anotando cosas... me dí cuenta de que si paso horas, o días, y a veces meses pensando, algo sale... Ahora tengo tres o cuatro guiones ya escritos, pero todavía ninguno de ellos me parece demasiado bueno. Ya veremos.
P.: ¿Siempre escribe solo?
R.G.: A "Cuestión de principios" la coescribimos con Fontanarrosa, se basaba en un cuento suyo. Las demás, siempre solo. No hay manera de escaparle al proceso solitario.
P.: ¿Y cómo pasó del guión a la concreción?
R.G.: En este caso fue Pablo Echarri, con su empresa El árbol, quien tejió los hilos de la producción para poner la película en marcha. Y además quien más la defendió para que tuviéramos todo lo que la película necesitaba. Él impulsó la coproducción con España a partes iguales, en lo que debe haber ayudado un poco mi doble ciudadanía. Y luego, la distribución por Warner fue mérito de la gente de Haddock Films, Telefé y Tornasol. También participan TVE y Telefónica.
P.: Pablo Echarri y Federico Luppi protagonizaron "Cuestión de principios", acá son reincidentes. Cuénteme de Leonardo Sbaraglia y Clara Lago.
R.G.: Ambos, además de ser actores muy adecuados para los personajes, también permitirán que la película genere interés en España. Ella tiene mucha popularidad en su país, gracias a "Ocho apellidos vascos" y otras películas de éxito.
P.: También está Javier Godino, el malo de "El secreto de sus ojos", pero apenas habla. ¿Será que se quedó alguna escena en el montaje?
R.G.: Godino me parece un actor genial. Pensé que no aceptaría el papel, por ser muy chico, pero lo hizo, con la única condición de que el personaje hable con acento español. Por eso El Zurdo es español. Y en el montaje no tiré ninguna escena, solo unas pequeñas transiciones que filmé por si hacían falta y luego no fueron necesarias.
P.: ¿Se filmó también a partes iguales?
R.G.: En estudios de Tenerife se filmaron el túnel, la bóveda del banco, la terraza de la casa y la habitación donde ella ve las fotos al principio. Y acá, todo lo demás. Pudo ser todo, pero algo debíamos filmar en el país coproductor.
P.: Y la música esté a cargo de dos argentinos residentes en España. A propósito, ¿es común que Federico Jusid y Lucio Godoy trabajen juntos?
R.G.: Ellos tienen en sociedad un estudio de música en Madrid. Hacen cosas por separado y algunas juntos. La música de "Al final del túnel" la hicieron juntos, luego Jusid la orquestó con Gustavo Gini, la grabó la Budapest Art Orchestra, de Hungría, y se mezcló en Los Angeles, donde vive Ruy Folguera, que hizo la música de la escena del strip-tease.
P.: ¿De dónde es la nena? ¿Y el perro?
R.G.: La nena se llama Uma Salduende. Es de Buenos Aires, una actriz muy talentosa. Y el perro que se ve en la película es en realidad una perra, que se llama Pitu. Walter Donado se encargó de buscarla en base a fotos de mi perro Casimiro, y es igual. Donado también se encargó de que Pitu hiciera lo que necesitábamos. Así que él estuvo en la película como entrenador y como actor, porque interpreta al Canario, el ladrón más cercano a Echarri.
P.: De "Rosarigasinos" a "Cuestión de principios" hubo que esperar 8 años. De ésta a la tercera hubo que esperar 7. ¿Ahora tendremos que esperar 6 para la cuarta?
R.G.: Ojalá que no.
Entrevista de Paraná Sendrós


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