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Desarme, drogas y reinserción civil, ejes de diálogo con FARC
El presidente, Juan Manuel Santos, saluda en el Palacio Nariño al ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, después de haberse dirigido al país con detalles del diálogo con las FARC.
El presidente Juan Manuel Santos desde Bogotá y seis representantes del máximo líder de las FARC Rodrigo Londoño Echeverri, alias «Timochenko», desde La Habana, confirmaron el arranque de un nuevo proceso de negociaciones para pacificar Colombia después de casi medio siglo de conflicto armado.
Los dos anteriores procesos negociadores con las narcos FARC fracasaron, al igual que un largo proceso con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla menos poderosa, que ayer reiteró su interés en sumarse a los esfuerzos en pro de la paz.
La primera ronda de negociaciones tendrá lugar en la primera quincena de octubre en Oslo, la capital noruega, y después el diálogo tendrá lugar en La Habana, donde desde febrero han tenido lugar en secreto las conversaciones exploratorias que permitieron anunciar ayer el inicio del proceso y establecer una hoja de ruta.
Santos señaló que el proceso durará no años sino «meses» y que no hará «concesiones militares» a la guerrilla, además de subrayar que la fuerza pública seguirá luchando para evitar que las FARC puedan cometer acciones violentas, pues no está previsto un alto el fuego durante la negociación.
En su declaración ante la prensa en La Habana, los representantes de las FARC, cinco hombres y una mujer, proyectaron un video de «Timochenko» en el que destaca la «invariable colaboración del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela» que «resultó determinante para la consecución de este acuerdo» y agradece también a Cuba y Noruega.
El líder de las FARC afirmó que «la llave de la paz no reposa en el bolsillo del presidente de la República (Santos), tampoco en el del comandante de las FARC», sino que «el único depositario (de la paz) es el pueblo» colombiano.
A sus compatriotas les dijo también que «ha vuelto a abrirse la puerta de la esperanza» y los exhortó a «marchar por la paz, por la construcción entre todos de un nuevo país», que «la paz es una cuestión de todos» y «otra Colombia es posible».
Los guerrilleros, Mauricio Jaramillo, Marco León Calarcá, Ricardo Téllez, Andrés París, Hermes Águila y Sandra Ramírez, señalaron que todos ellos participaron en las conversaciones exploratorias.
Los cinco puntos que conformarán la agenda del diálogo, difundidos por el presidente Santos por Twitter, son desarrollo rural y mayor acceso a la tierra; garantías del ejercicio de oposición política y participación ciudadana; fin del conflicto armado, que implica abandono de las armas y reinserción a la vida civil por parte de los guerrilleros; búsqueda de solución al problema del narcotráfico y derechos de las víctimas.
Según la Fundación para la Educación y el Desarrollo, las FARC eran responsables en 2009 del 55% de la producción nacional de cocaína.
Los gobiernos de Noruega y Cuba, que actuarán como garantes del proceso, elogiaron a ambas partes por dar este paso. También el de Chile, que acompañará las conversaciones.
Tras señalar que alcanzar la paz exige «valor», el ministro noruego de Asuntos Exteriores, Jonas Gahr Støre, advirtió sobre los «grandes desafíos» que deberán superar.
El embajador cubano en Bogotá, Iván Mora, subrayó por su parte que Cuba respondió a las solicitudes de ambas partes y «ha hecho esfuerzos discretos y constructivos para ayudar en la búsqueda de una solución negociada sin influir en lo más mínimo en sus respectivas posiciones».
En esa línea, el Gobierno de Sebastián Piñera, a través de un comunicado de la Cancillería, señaló «respaldo y solidaridad a este proceso». El jefe de Gabinete Milenko Skoknic será el delegado chileno.
En la vereda de enfrente se ubicó el expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010), exaliado de Santos y hoy su principal crítico. Para él, las negociaciones son una «bofetada a la democracia».
Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero


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