13 de agosto 2009 - 00:00

Eficaz catarata de gags y enredos salvajes

Los  amigos que después de una noche de juerga desenfrenada despiertan en medio de un caos infernal en la eficaz comedia «¿Qué pasó ayer?».
Los amigos que después de una noche de juerga desenfrenada despiertan en medio de un caos infernal en la eficaz comedia «¿Qué pasó ayer?».
«¿Qué pasó ayer?» (The Hangover, EE.UU.-Alemania, 2009, habl. en inglés). Dir.: T. Phillips. Int.: B. Cooper, E. Helms, Z. Galifianakis, H. Graham, J. Bartha, J. Tambor, M. Tyson. 

Más allá de la eficacia de los chistes, la principal diferencia de esta comedia de enredos salvajes alrededor de los excesos de una juerga es la inteligente estructura de un guión pensado para generar suspenso, ritmo e intriga permanentes.

La película empieza con una situación desoladora: pocas horas antes de su boda, la novia recibe un llamado de un tipo de aspecto lamentable con el rostro golpeado parado en medio del desierto, que le explica que está todo mal, se fueron de rosca en la despedida del soltero y no saben dónde está el novio. La siguiente escena retrocede a dos días antes, cuando el prometido, sus dos mejores amigos y su futuro cuñado, un freak regordete y bastante desequilibrado, se preparan para una memorable despedida de soltero en Las Vegas.

Pero memorable no es precisamente el adjetivo adecuado para la juerga, ya que a la mañana siguiente de la primera noche en la ciudad del pecado, los tres amigos se despiertan con una resaca aplastante en su suite convertida en un caos, y sin señales del homenajeado por ningún lado. En cambio, hay un bebé dsconocido llorando en un armario, un gallo blanco dando vueltas por la suite, un rugiente tigre de bengala en uno de los baños y el colchón del amigo desaparecido clavado en un adorno puntiagudo en la vereda del hotel. Además, a uno de los protagonistas -para colmo dentista- le falta un diente, y otro tiene en la muñeca la pulserita propia de los pacientes de hospital. Ninguno de los tres puede recordar absolutamente nada de lo que sucedió la noche anterior, y sólo tienen lo del día y el resto de la noche para reconstruir con esas pistas lo que sus mentes intoxicadas les niegan, encontrar al novio y llevarlo a tiempo a su boda.

La película continúa el estilo de otra divertida comedia de Todd Phillips, «Viaje censurado» («Road Trip», 2000) que también mostraba las salvajes andanzas de un grupo de amigos universitarios, sólo que ahora la trama que contiene audaces gags y alto nivel de incorrección política -incluyendo algunos de los chistes con bebés más fuertes que jamás hayan surgido de Hollywood- posee una coherencia casi perfecta con el delirio de las situaciones y el desquiciado sentido del humor.

Todo el elenco tiene una solidez pareja, pero el que se roba la película es Zach Galifianakis como el increíble freak del grupo. También sorprende Mike Tyson burlándose de su naturaleza violenta en un par de escenas sin desperdicio.

La película está bien filmada, pero sin tener grandes pretenciones, su gran cualidad es su calidad narrativa, que logra llevar a los personajes de una situación extrema a otra totalmente diferente en pocos minutos sin nunca perder la fluidez ni el ritmo, ni tampoco la capacidad de sorprender al espectador para que sus gags funcionen con la misma contundencia aplastante que la resaca que sufren los protagonistas.

D.C.

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