19 de agosto 2011 - 00:00

El lago de los incas

Vista panorámica de Copacabana desde el cerro Calvario. La Isla del Sol y el sendero que conduce de norte a sur. El extremo norte de la Isla del Sol, donde es habitual ver a los habitantes locales paseando sus rebaños.
Vista panorámica de Copacabana desde el cerro Calvario. La Isla del Sol y el sendero que conduce de norte a sur. El extremo norte de la Isla del Sol, donde es habitual ver a los habitantes locales paseando sus rebaños.
Contaban los pobladores que un día el inca Manco Capac y su hermana y esposa, Mama Ocllo, salieron de las aguas del lago Titicaca con el mandato de su padre, el Sol, de fundar un reino y civilizar a las culturas indígenas. Su prolongada y exhaustiva caminata los llevó hasta Cuzco, donde finalmente dieron origen a lo que hoy conocemos como el poderoso Imperio Inca, según se desprende de «Los comentarios reales», redactado por el mestizo Garcilaso de la Vega (1539-1616) en base a testimonios de su época.

Aunque el poder de esta civilización tuvo su epicentro a cerca de 400 kilómetros de distancia, sus raíces quedaron arraigadas a este enorme lago de aguas transparentes, rodeado de montañas y naturaleza, un verdadero tesoro del altiplano. Lejos de los edificios y de la civilización occidental, este espejo del cielo hoy trabaja como centinela de las tradiciones y le otorga un espacio impoluto a los miembros de las etnias aymara y quechua. Su lazo es fuerte, fueron ellos quienes le dieron el nombre: Titi (puma o gato montés) y caca (roca).

Situado a más de 3.800 metros de altura, es el lago navegable más alto del mundo, se extiende sobre unos 8.000 kilómetros cuadrados y tiene una profundidad máxima de 280 metros. El destino estrella aquí es la Isla del Sol, ubicada a una hora en barco desde la ciudad de Copacabana, estado de La Paz, Bolivia. Aún lejos de ser un lugar explotado turísticamente, esta tierra se destaca por lo agreste y lo simple de las viviendas, muchas de ellas devenidas en pequeños hoteles.

Fue recién a fines del milenio pasado cuando las autoridades instalaron cables de alta tensión para alimentar de corriente eléctrica a la población, no obstante, no todas las construcciones reciben el servicio. Desde sus orígenes, los isleños impusieron su cultura a los avances tecnológicos, y todavía conviven tal y como lo hacían sus ancestros. Hoy día se dedican a la agricultura y la pesca, y la mayoría de los productos que consumen son de elaboración propia, los mismos que llegan a la mesa del visitante.

Debido a la ausencia de una estructura apropiada -son pocos los hospedajes con duchas o baños adecuados-, la estadía prolongada suele limitarse a mochileros o viajeros jóvenes. La mayoría de los turistas suele realizar una excursión de un día a la isla, pero esta opción no es la más aconsejable, debido a que el recorrido de la zona lleva horas y, además, se pierde increíble espectáculo de presenciar el amanecer o el atardecer sobre el lago.

De norte a sur existen una serie de rutas que conducen a todos los puntos de la isla. Para evitar la pérdida de tiempo es recomendable tener un mapa indicativo que establezca coordenadas. Los senderos son muchos y los viajeros suelen confundirse.

Como el Caribe

El pueblo con mayor número de habitantes es el Challapampa, en las orillas del extremo norte de la isla. Sus costas son mágicas: arena blanca, agua turquesa. Como el Caribe, pero con temperatura mucho más baja. Uno de los puntos más interesantes es sin dudas el Templo del Sol o Chinkana, un complejo de laberínticas ruinas incas dedicadas a su gran dios. Según la leyenda, desde la Roca de los Orígenes salieron Manco Capac y Mama Ocllo a fundar la ciudad del Cuzco. Por otra parte, subiendo por las escalinatas de Yumani se llega a la parte alta de la isla donde existe una fuente de agua de la época precolombina y se obtienen vistas espectaculares del lago Titicaca.

Hay que tener en cuenta que con la altura del lago se notará la ausencia de oxígeno y el mal de altura es un factor a tener en cuenta por todos los que planeen visitar la zona. La receta casera y más recomendada para evitar el tan temido «soroche» o «apunamiento» es mascar dos o tres hojitas de coca, que se venden cual caramelos en cualquier rincón de Bolivia.

La región del Titicaca puede visitarse durante todo el año, gracias a un clima soleado, con una temperatura que es moderada por la altura, y que desciende notablemente durante la noche. El impacto turístico en la zona, muy visitada también por viajeros que llegan desde Perú después de haber recorrido Cuzco y Machu Picchu, es cada vez más importante: se estima que a Copacabana, a orillas del lago, llegan unos diez turistas por cada habitante.

Sobre el lago también reposa la Isla de la Luna o Coati, que está ubicada a 8 km de la Isla del Sol. Para visitarla existen dos opciones: un ferry desde Copacabana u otro desde la misma Isla del Sol. Coati es una comunidad organizada, donde las familias desarrollan actividades de turismo como medio de vida sostenible y diversificado; también se dedican a la agricultura, pastoreo y venta de artesanías y textiles a los visitantes.

Aquí se encuentra el Palacio de las Vírgenes «Iñaq Uyu» o Casa de las Escogidas Vírgenes del Sol, donde las jóvenes que eran elegidas aprendían varios oficios. Se dice también que podían ser empleadas para el sacrificio.

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