23 de noviembre 2012 - 00:00

En Gaza, todos claman “¡victoria!”

Gaza - La Franja celebró ayer unida lo que considera una «victoria» sobre Israel y empezó a volver a la normalidad en el primer día de tregua tras ocho de bombardeos que dejaron 164 muertos, unos 1.300 heridos y cuantiosos daños materiales.

Los negocios abrieron sus puertas en la mañana, los comerciantes se instalaron en los mercados y los niños volvieron a hacer de las calles su territorio de juegos, mientras los barcos de pescadores salieron a faenar.

El caótico tránsito volvió a invadir las principales vías de la Franja, pero los conductores no se enojaban y gritaban como habitualmente: ayer fue para todos un día de fiesta.

Y, también, un día de hermandad, en el que todos se sintieron parte de un mismo éxito: el que consideran «triunfo» de Gaza sobre Israel.

Al mediodía se concentraron en la avenida de Omar Al Mujtar miles de personas en un mar de banderas de distintos colores, una vista nada habitual en Gaza, donde lo común es que sólo se vean las banderas verdes de Hamás o las negras de la Yihad islámica.

Así, miles de seguidores del movimiento nacionalista palestino Al Fatah se atrevieron, por primera vez en años, a salir a las calles de Gaza flameando ostensiblemente sus insignias amarillas.

Uno de los líderes de Al Fatah, el negociador jefe palestino Nabil Shaat, recibía ovaciones y gritos de entusiasmo en el balcón del edificio del Parlamento, junto al primer ministro de Hamás, Ismail Haniye, y los más destacados líderes del movimiento islamista.

Muchos ven en el acuerdo de tregua con Israel y en estos gestos de las dos facciones palestinas, duramente enfrentadas desde que Hamás tomó en 2007 el control de Gaza, la apertura de una posibilidad real para la reconciliación y la vuelta a la unidad.

«Hemos ganado y habrá unidad. Hoy nuestra gente sale a saludar y a felicitar a nuestros líderes, que nos han hecho ganar esta batalla. Y a los mártires, que derramaron su sangre por esta victoria», declaró Jalil Il Haya.

Los altavoces de las mezquitas cantaban eslóganes nacionalistas y de triunfo y desde los instalados en el edificio del Parlamento se oían discursos de los dirigentes de las distintas milicias que felicitaban a su pueblo.

«Hoy nuestro pueblo ha ganado. Nuestros luchadores han ganado de nuevo al enemigo, Israel. Vergüenza para Israel. Hoy hemos ganado en Gaza y mañana ganaremos en Jerusalén y en toda nuestra tierra», afirmaba, con gran entusiasmo, un miembro de Hamás, entre los aplausos del público.

«Fatah, Hamás y la Yihad somos sólo uno», gritaba.

Mientras proseguía la fiesta política, protagonizada fundamentalmente por varones, la vida volvía poco a poco a la rutina diaria.

«Han sido unos días muy duros en nuestra casa. Muy difícil. Teníamos mucho miedo. Todo el tiempo nos asustaban los bombardeos, y teníamos que correr a meternos debajo de las sillas y las mesas», explicó Fátima Abu Hamde, que regresaba de llevar al hospital a su hija, que se rompió un dedo de un pie al caerse debido al pánico que le produjo una explosión.

Naser Ganim, propietario de un negocio de artículos eléctricos situado frente al complejo militar de Al Saraya, bombardeado y que quedó totalmente destrozado hace unos días, asegura que la última semana «fue terrible», que su mayor temor eran sus ocho hijos y que «lo peor de todo era ver las fotos de los niños muertos».

Agencia EFE 

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