21 de octubre 2015 - 14:07

Expertise argentina impulsa pymes en Australia

Félix Danziger (41) nació y se crió en Vicente López. Se graduó en economía en la Universidad de San Andrés y trabajó en el país para Merrill Lynch, compañía que le permitió continuar con su carrera laboral en Nueva York cuando tenía 22 años. En EE.UU. - donde vivió 10 años -, realizó un MBA en Harvard, que años más tarde marcaría su destino familiar y laboral. En suelo americano llegó a ser vicepresidente de la empresa francesa de productos para el cuidado personal L´Occitane. "Allí aprendí cómo es pasar de un negocio muy chico a uno muy grande", resalta Félix en diálogo con Ámbito Biz desde Sidney, donde hace unos años creó el fondo HDPartners con el objetivo de financiar el crecimiento de las pymes australianas.

Félix Danziger.
Félix Danziger.
Periodista: ¿Cómo decidió radicarse en Australia?

Félix Danziger: Cuando hice el MBA conocí a la que hoy es mi mujer, que es de nacionalidad australiana. Tuvimos nuestro primer hijo y al tiempo decidimos vivir en un lugar más cerca de su familia o de la mía. Finalmente optamos por la primera opción hace ya unos 9 años.

P.: ¿Llegó a Australia con la idea de emprender o esa posibilidad se dio más tarde?

F.D.: Quería emprender. Al arribar conocí a un empresario con quien desarrollé una marca de cosméticos. Pero al tiempo me di cuenta que iba a ser difícil hacer crecer ese negocio y decidí vender mi parte. Fue como un pequeño fracaso, aunque rescato de aquel primer intento el haberme permitido conocer muy bien el mercado australiano. Luego, por medio de Harvard, me contacté con uno de los dueños de un fondo de capitales que invierte en empresas, y terminé trabajando en relación de dependencia.

P.: ¿Y cuándo decidió apostar nuevamente por el negocio propio?

F.D.: Fue a principios de 2012, cuando con un compañero de trabajo decidimos crear el fondo HDPartners, con el objetivo de otorgar financiamiento a pymes, con ventas de entre u$s 10 y 20 millones al año. Son firmas mucho más pequeñas en comparación con las que trabajábamos antes. Estas compañías tienen uno o dos dueños, que en general lograron hacer crecer su negocio, pero que muchas veces no cuentan con un gran capital humano ni financiero para continuar desarrollándose.

P.: ¿Y cómo hicieron para captar inversores?

F.D.: Les mostramos que nosotros podíamos tener un buen negocio en ese segmento. En el comienzo conseguimos dos inversores que pusieron unos 5 millones australianos (en ese momento equivalían casi lo mismo a dólares estadounidenses, hoy serían unos u$s 3,6 millones). Hoy entre todos los inversores -australianos y americanos- contamos con alrededor de AUD 100 millones (unos u$s 73 millones).

P.: ¿Cómo es el modelo del negocio?

F.D.: Al otorgar financiación compramos un porcentaje de la empresa, los accionistas anteriores son nuestros socios y en general ocupamos posiciones en el directorio de cada compañía. Todas las decisiones las tomamos en conjunto.

P.: ¿A qué tipos de pymes apuntan?

F.D.: Miramos tres industrias en particular: consumo, educación y salud. Sólo apostamos por empresas que según nuestro punto de vista tienen una proyección de crecimiento en ventas.

P.: ¿Cuál fue la primera empresa a la que financiaron y cómo evolucionó en el mercado?

F.D.: Es una firma muy conocida acá que comercializa ropa de mujer, y que hoy es líder en su segmento. Es una marca de lujo con locales propios en Australia, cuentas mayoristas, y un negocio en e-commerce. Hoy en día ya tenemos varios locales en EE.UU. e Inglaterra. Todo esto ha hecho que el negocio se triplicara desde que hicimos la inversión y un tercio del negocio es internacional.

P.: ¿Y cuál es la tasa de retorno para los inversores?

F.D.: Tratamos de que sea entre un 15% y un 30% anual. El capital va creciendo en valor, pero no todos los años genera dividendos. Los inversores tienen que ser pacientes. También es cierto que a veces las cosas no siempre se dan como uno quiere.

P.: ¿Con qué obstáculos se encontraron en algún caso en particular?

F.D.: Nos pasó que a los dos meses de hacer una inversión cambió una regulación en el mercado. El Gobierno aplicó una nueva tarifa en el rubro de la empresa, lo que hizo que se redujeran las ganancias en forma bastante significativa.

P.: ¿Cómo es la relación del Gobierno australiano con las empresas, qué nivel de intervencionismo hay en el mercado?

F.D.: Acá tenemos una democracia parlamentaria, un tipo de gobierno muy parecido al inglés. Todas las decisiones pasan por el Parlamento. En términos económicos, Australia tiene un sector empresarial muy dinámico, donde hay un buen contexto regulatorio para que las empresas puedan crecer en forma estable, aunque siempre puede haber cambios. Comparado con la Argentina el ambiente de negocios es menos volátil.

P.: ¿Qué balance hace de estos cuatro años que tiene el proyecto?

F.D.: Es positivo en el sentido de que pudimos empezar, crecer y mantenernos. La previsión para darles retorno a los inversores, quienes al fin y al cabo son nuestros clientes, es muy buena. Una de las cosas que he aprendido respecto a los inversores es que siempre hay que decirles la verdad sin importar lo brutal que sea.

P.: ¿Ve alguna oportunidad de implementar el negocio en la Argentina?

F.D.: Es difícil transferir todo exactamente. La Argentina está en un proceso de cambio, y muchas veces cuando hay cambios hay oportunidades, por lo que no descarto estar involucrado en proyectos allá. Hoy tengo ciertas restricciones, ya tengo cuatro hijos, pero suelo viajar a Buenos Aires al menos una vez al año. Creo que la Argentina tiene muchas similitudes con Australia, por ejemplo, tiene un capital humano muy bueno. Simplemente se necesita un contexto macro más favorable para poder desarrollar y exportar nuevas ideas.

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