"El presidente Barack Obama le ordenó a su equipo que considere cómo podemos aumentar nuestra respuesta, y algo que Estados Unidos puede hacer es comenzar a recibir a más refugiados sirios", indicó el portavoz Josh Earnest. "Le dijo a su equipo que le gustaría que se preparen para recibir a al menos 10.000 en el próximo año fiscal", detalló el vocero, que señaló que Estados Unidos también se ocupará de ofrecer asistencia humanitaria a los refugiados en el exterior.
Washington había sido cuestionado a nivel internacional por haber recibido pocos refugiados desde Siria en comparación con sus aliados en Europa: en el actual año fiscal, que termina a fines de septiembre, la Casa Blanca avaló el ingreso de 1.500 refugiados de ese país. El Gobierno argumenta que los estrictos controles de seguridad que establecen las leyes antiterroristas en el país impiden ampliar los cupos. De acuerdo con el protocolo interno, las personas que provienen de zonas en las que existen grupos terroristas activos deben superar amplias evaluaciones, que pueden demorar hasta dos años.
Un importante funcionario del Departamento de Estado señaló el miércoles pasado que Estados Unidos ya tenía previsto recibir a más sirios antes de que se registrara la actual crisis migratoria en Europa, pero que lo haría en el marco de un proceso "cuidadoso".
Mientras tanto, del otro lado del Atlántico y un día después de que la Unión Europea propusiera a sus miembros repartirse 160.000 refugiados, Alemania, que apoya el plan comunitario, advirtió que la iniciativa es apenas una "gota en el océano".
En Hungría, un país de tránsito para los refugiados que reaccionó con una criticada renuencia a permitir su paso, la Policía informó ayer que 3.321 personas habían ingresado sólo en 24 horas, apuradas por cruzar antes de que rija una nueva ley antiinmigración -el próximo martes 15, que prevé la deportación- y de que se termine de construir una valla en la frontera sur, con Serbia.
El Gobierno nacionalista del primer ministro húngaro, Viktor Orban, anunció también ayer que la semana entrante estudiará si declara el "estado de crisis por la inmigración masiva", al tiempo que el Ejército inició maniobras para prepararse en caso de que se le exija apoyar a la Policía en la vigilancia de las fronteras.
Las intención de Hungría de sellar su frontera meridional repercutió en los países de los Balcanes que los refugiados atraviesan antes de llegar a suelo húngaro.
En Serbia, autoridades informaron que ayer se había producido una afluencia récord de unas 5.000 personas. Más al sur, en el límite entre Macedonia y Grecia, la TV local mostró imágenes de unos 2.500 migrantes que eran trasladados en unos 50 colectivos que habían salido de Gevgelija con destino a Serbia. Además, de la misma ciudad macedonia salieron tres trenes cargados con 3.000 refugiados.
La mayoría de los 366.000 migrantes que según la ONU llegaron a Europa por el Mediterráneo en 2015, realizaron peligrosos y caros viajes para dejar atrás la guerra en Siria, Afganistán o Pakistán y comenzar una nueva vida.
El próximo lunes, los ministros del Interior de la UE se reunirán para discutir la propuesta presentada el miércoles por el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, para que los 28 países del bloque se repartan a 160.000 refugiados y aliviar el desborde en los Estados con más arribos, como Grecia e Italia.
Alemania, que este año ya recibió a 450.000 solicitantes de asilo y que espera 800.000, presiona para que la UE vaya más lejos, al pedir que no haya límites en las cuotas. "La distribución de 160.000 refugiados por toda Europa es un primer paso, para ser cortés. Es una gota en el océano", sostuvo el vicejefe de Gobierno alemán, el vicecanciller Sigmar Gabriel.
| Agencias AFP, EFE, ANSA, DPA y Reuters |


Dejá tu comentario