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“Hay temas que ya no son tabú literario”
La reconocida editora, de linaje literario, debuta como autora con una novela sobre el cáncer.
Güiraldes. “Mi novela no es literatura del yo, no es crónica, no es autoayuda y superación personal, es la historia de un cáncer”.
M.G.: Roth elige la mirada distanciada, Solzhenitsyn la terrible. Susan Sontag escribe un texto teórico como si él cáncer le pasara a otro. Cuando escribía quería contar lo que me ocurría de la forma más real posible, lo más pegada a la experiencia misma. Ese era el esfuerzo. No tratar de embellecerla, ni de cargarla de romanticismo ni de dramatismo, si no contarla lo más despojadamente posible. Creo que resultó un texto que pude conmover, pero que es seco y descarnado. Le temía a la autocompasión, que me parecía un camino de ida, un barranca abajo total. Si empiezo a lamentarme de mi suerte no paro más. Por tanto, no hay una actitud complaciente con el lugar de la víctima, ni una visión heroica, que aparece mucho como una cuestión ética. Me parece cariñoso que me digan: vos que sos una luchadora, luchadora nada, lo que te toca te toca, y vas para adelante como te dicen. Te revelás en lo que podés y lo demás lo tenés que acatar. No quise hacer de la lucha contra el cáncer una cosa heroica. Te impulsa a hacer cosas como cualquier límite muy claro que te enfrenta a tu finitud.
P.: Hay un desafío impuesto por la enfermedad del sobrellevar angustias, dolores, malestares, que remite si no a la valentía si a un inevitable coraje.
M.G.: Hoy ya el cáncer no es lo que décadas atrás. Yo tuve dos cánceres, lo cuento en mi libro. Luego del cáncer de mama, tratado con quimioterapia, apareció un melanoma, hace cinco años, y tuve que hacer un año entero de interferon, que es tremendo, que provoca una depresión química bastante fea. Pero después de eso, aparecieron cantidad de remedios nuevos para el melanoma, eficaces, y carísimos por ahora para la mayoría de la gente, pero existen y antes no existían. En torno al cáncer, y a muchas otras enfermedades, muchas cosas han cambiado y seguirán cambiando.
P.: Usted que como editora ha estado tras tantos libros, ¿recién ahora uno suyo?
M.G.: Siempre escribí pero para mí. Nunca me gustó lo que salía. Y nunca tenía un tema. Aparecen en la vida de todos historias que le gustaría contar, pero nunca una como para que me sentara a escribir. Publiqué un cuentito por pedido de Angela Pradelli para "El sentido de la lectura", libro que ella editó. Me dijo: me gustaría que escribieras algo sobre qué es la lectura para vos. Y escribí un cuento donde hice un paralelo entre un texto de Lytton Strachey sobre la casa de su infancia en Lancaster Gate y la de mis abuelos en Libertad 1133, que para mí fue fundamental, relacionado con leer, con la lectura. También algunos prólogos, algunas notas en revistas.
P.: ¿Cuál es su próximo libro?
M.G.: Ah, no sé. Mi amiga Adriana Fernández, personaje del libro, gerente editorial de Planeta, me dijo: Mecha, está muy bueno el libro, ahora tenés que seguir escribiendo, pero te pido por favor: no hace falta que te claves otro cáncer para ponerte a escribir. Así qué veremos.


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