1 de marzo 2016 - 00:00

Hollywood cumplió al fin con “un Oscar para Leo”

Leonardo DiCaprio junto al director Alejandro González Iñárritu: el Oscar a Leo quebró un largo tabú de Hollywood. Debajo, Brie Larson se coronó Mejor Actriz por su papel en el drama de encierro “La habitación”.
Leonardo DiCaprio junto al director Alejandro González Iñárritu: el Oscar a Leo quebró un largo tabú de Hollywood. Debajo, Brie Larson se coronó Mejor Actriz por su papel en el drama de encierro “La habitación”.
 Pese a los presuntos esfuerzos de la Academia de Hollywood por abreviar la duración de la ceremonia de los Oscar, la de anteanoche superó su marca al extenderse desde las 22.30 (hora argentina) a dos minutos pasadas las 2 de ayer. Fue el momento en que Morgan Freeman anunció, con un dejo de estudiada sorpresa, que la película ganadora era "En primera plana" ("Spotlight") y no "El renacido" ("The Revenant"), a la que acababan de mimar con la primera estatuilla de su vida a Leonardo DiCaprio, y la segunda, excesiva y consecutiva, al director mexicano Alejandro González Iñárritu.

Para que el televidente llegara despierto hasta allí debió atravesar una larguísima maratón de bailes entremezclados con discursos fogosos y propuestas de cambio sobre temas tan diversos y graves como el ambientalismo, el racismo y los abusos sexuales, con reclamos que incluyeron a protagonistas como el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, presente en el escenario, hasta destinatarios como el papa Francisco. Es decir, que la tradicional fiesta del cine, que allá lejos y hace tiempo solía envolverse en el glamoroso ropaje de Hollywood y sus fabulosos mundos de fantasía, continúa convirtiéndose, cada vez más, en una especie de plataforma change.org en vivo.

¿Para qué, entonces, abreviarle a los pobres premiados su cuarto de segundo en los agradecimientos? La tira impresa con los nombres de familiares y amigos, que corría por el zócalo de la pantalla a velocidad supersónica, mayor aun que la de los ilegibles créditos de una película documental, no sólo careció de sentido sino que se puso en el umbral del ridículo.

Otra de las cosas raras de la ceremonia fue que la película triunfadora, "En primera plana", que no sólo obtuvo el Oscar mayor sino que había recibido, en el inicio mismo de la entrega, el correspondiente a Mejor Guión Original (Josh Singer y Tom McCarthy), pareció pasar casi inadvertida después del momento más climático de la noche, el fin del tabú a la falta de Oscar para Leonardo DiCaprio, cuya victoria acaparó toda la atención y los aplausos de la sala (los fotógrafos estamparon una y otra vez el sufrimiento y los nervios previos de su ex compañera de "Titanic", Kate Winslet), y se convirtió instantáneamente en el mayor trendig topic de Twitter. Además, acto seguido, sobrevino el record de González Iñárritu, segundo Oscar consecutivo después de "Birdman", el año pasado. Con esto, Hollywood reiteró una de sus grandes y humorísticas paradojas de su historia: que la mejor película no haya sido dirigida por el mejor director, y que el mejor director no haya dirigido la mejor película. Este fue, además, el tercer año consecutivo en que un mexicano se alza con la estatuilla al mejor director después de que Alfonso Cuarón la ganara en 2014 con "Gravity", película que perdió también ante otra, "12 años de esclavitud".

Tanto Iñárritu como DiCaprio aprovecharon sus discursos para denunciar los temas que les preocupan: la discriminación y el cambio climático, expresados ambos en el film que representaban, "El renacido" (algunas de cuyas escenas parecen literalmente calcadas, aunque no citadas, del largometraje del desaparecido director ruso Andrei Tarcovsky "Stalker"). Y no faltaron los comentaristas que dijeron que, en verdad, Hollywood había aprovechado la entrega de ayer para saldar deudas atrasadas, premiando a figuras que habían sido olvidadas por obras realmente valiosas, a las que indemnizaron por films menos relevantes. Uno fue el caso de DiCaprio, pero otro, tanto o más significativo, fue el del titán de la música para cine, el italiano Ennio Morricone (a quien se le deben las mejores bandas de sonido de los años 60 y 70), que recibió a los 87 años su primer Oscar por una partitura muy menor, la de "Los ocho más odiados" de Quentin Tarantino.

El mismo resarcimiento, en cambio, no lo pudo cobrar otro de los favoritos de anteanoche, Sylvester Stallone por su regreso al mundo de "Rocky" en "Creed", ya que fue derrotado en el rubro de Actor de Reparto por el británico Mark Rylance gracias a su papel como espía soviético en "Puente de espías", de Steven Spielberg. Si bien ya se había llevado el Globo de Oro este año, "Sly" se quedó con las manos vacías tras su tercera nominación, que le llegó casi 40 años después de las primeras.

En las categorías de mejor actriz, en tanto, no fallaron las previsiones: Brie Larson se coronó mejor actriz por su papel en el drama de encierro "La habitación", y la sueca Alicia Vikander mejor actriz de reparto por "La chica danesa", en la que interpreta a la esposa del artista Einar Wegener, considerado el primer transexual en someterse a una operación de cambio de sexo.

Gran reconocimiento, injustificado para muchos, al cine de pop corn, lo tuvo "Mad Max: furia en el camino", del australiano George Miller, que tenía 10 nominaciones -sólo superada por "El renacido", con 12-, que cosechó la mayor cantidad, seis, aunque en rubros técnicos como mejor diseño de producción, mejor edición de sonido y mejor vestuario, desbancando al español Paco Delgado que competía con sus diseños para "La chica danesa". "La gran apuesta", el film en clave tragicómica de Adam McKay sobre la burbuja inmobiliaria que estalló en Estados Unidos en 2008 y que era considerado, junto con "En primera plana" y "El renacido", uno de los favoritos a llevarse el premio máximo, se tuvo que confirmar con el Oscar al mejor guión adaptado. También hubo una sola estatuilla para "Los ocho más odiados", el western de Tarantino, el ya mencionado para Morricone.

Finalmente, el espectador tuvo que digerir la larguísima serie de chistes del maestro de ceremonias Chris Rock (ver Avatares), forzado por las circunstancias a atemperar la controversia sobre la falta de candidatros afroamericanos en esta edición. La controversia comenzó el 14 de enero con el anuncio de las nominaciones. Por segundo año consecutivo la lista casi no incluyó a ninguna persona que no sea blanca y caucásica, y excluyó a numerosas estrellas negras y latinas cuyo trabajo fue elogiado por la crítica, entre ellos actores como Idris Elba, Benicio del Toro y Will Smith. En cambio Jonas Rivera, productor de "Intensamente", ganadora como mejor película animada, recordó a la prensa sus orígenes mexicanos. "Mi abuelo era de Ciudad Juárez".

Balance final: "Mad Max: furia en el camino", 6 estatuillas. "El renacido", 3. "En primera plana", 2. "La gran apuesta", "Intensamente", "La chica danesa", "Ex machina", "El puente de los espías", una cada uno. "Carol", "Star Wars Episodio VII", "Brooklyn", "Misión Rescate" (The Martian), "Creed. Corazón de campeón", ni las gracias.

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