Fernández compuso la música junto a Federico Mizrahi, mientras que Luis Longhi se ocupó de la dramaturgia, la letra de las canciones y encarna, además, al actor Tito Lusiardo.
El mismo equipo realizó anteriormente "El romance del Romeo y la Julieta", "Un amor de tango (la verdadera vida de Madame Ivonne" y "El tango es puro cuento...", espectáculo para grandes y chicos que se repondrá el próximo 8 de mayo en Ciudad Konex.
"Gardel. Teatro Musical Argentino" se exhibe los viernes y sábados a las 22.30 en el Teatro Molière (Balcarce 682), con puesta en escena y dirección general de Ignacio Gonzalez Cano. Completan el elenco Roberto Peloni como José Razzano, Alicia Vignola en el papelde Berta Gardès, madre del cantor, y Anita Rodríguez como Isabel, su novia de toda la vida.
Periodista: Gardel mismo se ocupó de dar datos falsos sobre su vida ¿sacó algo en limpio de su investigación?
Guillermo Fernández: De todo lo que investigamos durante seis años lo que más nos gustó fue la biografía de los Barsky (Osvaldo y Julián). Ellos reúnen un montón de anécdotas y de cada una de ellas hay dos o tres versiones. Eso nos resultó muy interesante porque permite que cada uno saque sus conclusiones. Nosotros quisimos humanizar a Gardel, no derribar el mito. Y como pensamos que Tito Lusiardo fue el último depositario de sus grandes secretos, es él quien cuenta esta historia sobre la base de sus recuerdos.
P.: ¿Por qué ocultaba Gardel su lugar de nacimiento?
G. F.: El tenía tres documentos. En uno figuraba Buenos Aires como lugar de nacimiento; en otro, Toulouse (Francia), y en el otro, Tacuarembó (Uruguay). Gardel vivía a 300 km. por hora cuando los otros vivían a 20. Si alguien no lograba subirse a su tren, él seguía adelante igual. Vivía muy rápido y en ese vértigo iba perdiendo amores y otras cosas. Le daba prioridad a su arte y a su fama internacional. Además, su cabeza desbordaba de creatividad, aunque el Gardel cantante terminó escondiendo al compositor. Las mejores canciones de nuestro país son suyas: "El día que me quieras", "Soledad", "Volver"... En sólo tres años creó un cancionero inolvidable. Ante eso, preferimos que el público decida cómo fueron las cosas y disfrute con un gran número de anécdotas que muy pocos conocen. Por ejemplo, que Gardel recibió un balazo y que vivió con la bala en el pulmón hasta el día que murió. El que le disparó fue un tío abuelo del Che Guevara, dado que ambos tenían de amante a la madama del Armenonville. En fin, reunimos tanto material que nos llevó cerca de dos años darle forma a esta obra.
P.: ¿Gardel fue, literalmente, el primer cantor de tango?
G. F.: Así es. Antes de Gardel sólo había cantores camperos y payadores. Y mientras Razzano insistía en que había que seguir cantándole al hombre de campo y a lo nacional, él veía que había un hombre de la urbe que no tenía música propia, ni tenía qué cantar. Entonces cantó "Mi noche triste", que es considerado el primer tango. En el espectáculo utilizamos los arreglos de Gardel y también su gestualidad, pero sin pretender imitarlo. Me pasa algo muy curioso con él. Cuando veo las fotos de aquella época, todos me parecen antiguos menos Gardel.
P.: Usted fue bastante difamado por los tangueros más ortodoxos. Por suerte se lo tomó a risa...
G. F.: Sí. Fue cuando compuse la milonga "Guillermito".
P.: Hizo una buena síntesis de su crisis con el tango: "Y en los noventa tuvo un brote de insanía / y el pelo a lo rockero se dejó / menos mal que volvió al tango/ ¡qué alegría! si hasta parece que Dios lo iluminó".
G.F.: Me llevó siete años de terapia poder distinguir lo que yo quería de lo que me había impuesto mi padre. El día que le llevé esa canción a mi psicoanalista, él me dio el alta. Lo que yo hice con esa milonga fue nada más y nada menos que reproducir lo que me decían los tangueros: "Pibe, córtate el pelo"; "para qué te fuiste a Estados Unidos"; "para mí que Guillermito se la come" y cosas por el estilo...
P.: A Gardel tampoco le perdonaron que cantara el foxtrot "Rubias de New York", entre otros temas.
G.F.: Cuando Gardel se fue a cantar a Estados Unidos, Carlos de La Púa escribió en el diario "Crítica": "Carlitos, déjate de pavadas y volvé al tango".
P.: Usted ha dicho que sus grandes ídolos, además de Gardel, son Piazzolla y Borges...
P.: Sí y tal vez le sorprenda porque son tres hombres con una ideología totalmente diferente de la mía. Pero para mí el talento no tiene ni patria, ni religión, ni política.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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