16 de abril 2012 - 00:00

Interesante rareza de Esteban Sehinkman

Interesante rareza de Esteban Sehinkman
«Pájaro de fuego». Esteban Sehinkman. Edición propia.

Lo primero que se puede decir de este cuarto disco de Esteban Sehinkman es que resulta raro; sobre todo para quien ya lo conoce por su obra anterior. Ha estado asociado al ámbito del jazz, y allí lo hemos visto y escuchado en distintos clubes de música y en discos anteriores. Ahora, pese a haber convocado a dos jazzeros para grabar con él: Daniel «Pipi» Piazzolla en batería y Matías Méndez en bajo, Sehinkman se mudó al terreno de la música electrónica, del minimalismo, de una estética hipnótica de músicas circulares más apuntadas al «aquí y ahora». El músico piensa su material en el contexto de sus dos álbumes previos. Dice que «Búfalo» (2005) representa la tierra y que «El sapo argentino de boca ancha» (2008) es el agua. A «Pájaro.» lo ubica en el lugar del fuego. Sin dudas, sería muy difícil -por no decir imposible- deducir estos pensamientos de la mera audición y sin esta referencia. Visto desde afuera, lo más lógico parece ser considerar este disco como un producto impecable en su factura, con un Sehinkman que ofrece siete títulos originales y una relectura de una obra de Saint-STMens, y que maneja los teclados a su antojo, con un Piazzolla que es una máquina de producir ritmos, y con un Méndez que es la base necesaria y perseverante para este discurso. Quienes conocían como jazzero a este compositor y pianista que está presentando su material en diferentes lugares, tendrán que esperar un poco para reencontrar esa veta. Pero este «raro» es sin dudas interesante.

Ricardo Salton

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