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Israel contra Irán: una guerra que descalabraría la región (y que nadie quiere)
Los analistas afirman que un eventual choque entre ambos conduciría a que otros actores como Hizbulá se sumen al conflicto. Se trata de la mayor escalada desde la década de los 80.
Una escalada podría llevar a una guerra entre Israel y la milicia chiita libanesa Hizbulá, que podría resultar muy dañina para Israel, ya que se estima que ese grupo tiene más de 100.000 cohetes, algunos de ellos de alta precisión, que pueden causar graves daños en torres residenciales en Tel Aviv, en plataformas de gas israelíes o el aeropuerto de Ben Gurión. Israel respondería causando graves daños a Líbano, incluida infraestructura civil, y ambos países pagarían un precio muy alto, advierte Zalzberg.
Además, a Irán tampoco le interesaría un conflicto así por el riesgo de que éste se trasladase a Siria, donde ha invertido mucho en los últimos años para mantener en el poder Al Asad, al igual que Rusia. "Todos tienen interés en una confrontación limitada y pequeña, pero saben que es difícil mantenerla así. Por eso están actuando con cautela y tratando de evitar la guerra", considera este analista.
Shine apunta que en el futuro, "tanto Israel por un lado, como Siria e Irán por otro seguirán tratando de fijar líneas rojas", algo que podría derivar en nuevos enfrentamientos. "No creo que sea la última vez que estemos ante un incidente de este tipo", asegura la experta, que consideró que "no habrá una escalada en un futuro próximo".
Otro factor que puede ayudar a la distensión, puntualiza, es que Irán afronta problemas internos al tiempo que trata de defender ante la comunidad internacional la continuidad de su pacto nuclear frente a la oposición del presidente de EE.UU., Donald Trump.
El periodista israelí Nahum Barnea expuso ayer en el diario Yediot Aharonot que Irán e Israel han estado luchando uno contra otro durante años "en una guerra brutal", en la que, sin embargo, "siempre cumplieron meticulosamente una regla: evitar un conflicto directo y abierto". "La gran pregunta es quién hará el próximo movimiento en este juego de ajedrez, cuándo y cómo. El siguiente escenario evidente es uno en el que un nuevo convoy de Hizbulá con misiles de precisión o partes de misiles sea enviado de Siria a Líbano. Los oficiales israelíes deberán decidir si hacen la vista gorda o si atacan y se arriesgan a que las cosas se conviertan en una guerra", opina Barnea.
Y agrega que "el Ejército israelí ha sido cauteloso hasta ahora en establecer líneas rojas", pero "cualquiera que marque una línea roja se convierte en cautivo de esa línea, es su prisionero".
| Agencia EFE |


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