26 de marzo 2014 - 00:00

“La lectura es una proeza, una capacidad sorprendente”

Dehaene: “La lectura no va a desaparecer nunca porque es una extraordinaria creación, una formidable invención cultural que nos permite acceder al lenguaje de otra forma, y la usamos más que nunca”.
Dehaene: “La lectura no va a desaparecer nunca porque es una extraordinaria creación, una formidable invención cultural que nos permite acceder al lenguaje de otra forma, y la usamos más que nunca”.
Se tiende a olvidar que el acto de leer es una autentica hazaña, que es una invención que hizo de los Homo Sapiens seres humanos transformando un cerebro que habia evolucionado para fines absolutamente diferentes, esencialmente para el simple acto de subsistir. Las nuevas tecnologías han permitido ingresar en el cerebro, el más extraordinario y misterioso de los órganos de nuestro cuerpo, y comenzar a hacer descubrimientos inospechados. En "El cerebro lector", el científico francés Stanislas Dehaene, que acaba de publicar la editorial Siglo Veintiuno, informa de un modo sencillo y atractivo, que recuerda las obras del neurólogo y antropólogo Oliver Sacks, las últimas noticias de lo establecido por las neurociencias sobre la lectura, la enseñanza, el aprendizaje y la dislexia.

Stanislas Dehaene es matemático, doctor en psicología, profesor del College de France, uno de los lideres mundiales en neurociencia cognitiva, participa con su equipo del "Human Brain Proyect", el proyecto neurocientífico europeo más ambicioso del mundo, que pretende simular el funcionamiento del cerebro humano en sus diferentes capas. Entre otras obras ha escrito "El cerebro en acción", "El sentido del número", "La conciencia y el cerebro". En su breve visita a Buenos Aires para presentar su obra, dialogamos con el creador de la Ciencia de la Lectura.

Periodista: Leer resulta algo tan natural para la mayoría de la gente que no se piensa que es una capacidad relativamente reciente en la historia de la humanidad.

Stanislas Dehaene:
Hay un enigma que yo llamo la "paradoja de la lectura", que surge de dos interrogantes: ¿por qué nuestro cerebro de primates tiene la capacidad de leer? y ¿por qué nuestro cerebro tiene una inclinación a leer cuando esta actividad cultural fue inventada hace apenas unos pocos miles de años? Hemos descubierto que el cerebro alfabetizado posee mecanismos corticales que están exquisitamente dispuestos para reconocer las palabras escritas. Y son los mismos en todos los seres humanos, están alojados en regiones cerebrales idénticas, como si hubiera un órgano cerebral para la lectura. Y la escritura nació hace 5.400 años, y el alfabeto tiene apenas unos 3.800 años, tiempos que son nada considerados en términos evolutivos. Y no es que hemos desarrollo circuitos mentales especiales para la lectura. Esa capacidad se instaló en un cerebro de primate que estaba armado para las actividades de cazadores y recolectores en la sabana africana. Nada de nuestra evolución estaba preparado para absorber el lenguaje por los ojos, a través de la vista. Gracias a las neuroimágenes se ha comprobado que los cerebros humanos poseen circuitos preparados para en silencio, mirando una página, acceder a las palabras de Platón, de Shakespeare, de Nabokov o Daniel Pennac. La lectura es una proeza, una invención, una capacidad sorprendente. 

P.: Cada ser humano en el aprendizaje de la lectura debe pasar en pocos años de los gestos de los antropoides a la comprensión de algo escrito.

S.D.:
Cuando nacemos nuestro cerebro no cuenta con sectores específicos que nos permitan leer. El cerebro lector se debe instalar donde no estaba establecido. Para ello debe alterar aspectos constitutivos. Se desarrolla una mutación neuronal que permite aprehender letras y palabras, y aprender sentidos. La lectura modifica los circuitos cerebrales previamente establecidos. Hay dos evoluciones: la biológica y la cultural. La unión de las dos es el reciclaje neuronal que hace posible la nueva capacidad.

P.: Una capacidad común, en los mismos lugares de la corteza cerebral y a través de los más variados lenguajes.

S.D.: El cerebro humano evolutivamente ha forjado un determinado conjunto de sistemas de escrituras. Uno se sorprende de la similitud de las letras en los diversos sistemas de escritura, y si se rastrea su pasado se llega a marcas que existen en cuevas prehistóricas. A la vez se pueden encontrar en imágenes cerebrales de algunos primates. Los monos tienen neuronas que les permiten reconocer formas que son modos iniciales del lenguaje escrito. Y se ha visto que pueden realizar aprendizajes. Pero sólo el Homos Sapiens tiene una cultura sofisticada. Los chimpancés pueden alcanzar una buena técnica para abrir nueces, lavar papas, comprender informaciones elementales, pero eso no se parece en nada a la invención humana, que pareciera ilimitada, de sistemas simbólicos conectados como lenguas, artes, religiones, matemática, medicina, etcétera. Los primates pueden llegar a comprender signos, letras, números, pero nunca inventarlos.

P.: ¿Qué es la Ciencia de la Lectura y por qué aparece ahora?

S.D.:
La Ciencia de la Lectura es una serie de pasos que van de entender lo que se percibe en las retinas a la información que se decodifica en el cerebro. Con las nuevas técnicas de las neurociencias se han captado segundo a segundo las imágenes cerebrales que se despliegan en el cerebro durante la lectura. Hemos hecho muchos descubrimientos, siendo el más importante el que en todos los seres humanos hablantes de cualquier lengua hay un área cerebral que cuando se aprende a leer se especializa en el reconocimiento de la escritura. Si se compara el cerebro de lectores con el de analfabetos se encuentra que esa región cerebral es diferente, y tiene diferentes conexiones, en particular con el área de los fonemas. El que existan zonas en donde se codifican patrones de sonidos y de articulación nos lleva a observar que la relaciones de letras y sonidos ofrece la mejor forma para la enseñanza de la lectura.

P.: ¿Qué nuevas tecnologías ayudaron a esos descubrimientos?

S.D.:
En especial la resonancia magnética funcional nos fue muy importante y útil, combinada con técnicas de electroencefalografía y magnetoencefalografía. Estas tecnologías fueron una revolución en la neurología cognitiva porque con anterioridad, para poder estudiar el cerebro, había que esperar casos de personas con lesiones para observar las deficiencias que provocaban esas lesiones. Una lesión de un pequeño sector izquierdo del cerebro, como por caso la apoplejía, puede llevar a la "ceguera verbal", a que el paciente sea ciego sólo a las letras y las palabras. Las neuroimágenes confirman que esa región tiene un papel tan esencial en la lectura que se la llama la "caja de letras" del cerebro, y responde automáticamente a las palabras escritas. En menos de un quinto de segundo extrae la identidad de una cadena de letras sin importar el tamaño, la forma o la posición de las letras. Eso es transmitido a áreas de los lóbulos temporal y frontal, que codifican el patrón de sonidos y significados. Es increíble la especialización cerebral al punto de que un enfermo con "ceguera verbal" puede no leer palabras, pero puede leer números, partituras, reconocer objetos y personas.

P.: ¿Los nuevos conocimientos los enfrentan a problemas como la dislexia?

S.D.:
Se han realizado enormes progresos científicos. Hay distintos tipos de dislexia. Se ha visto que es una enfermedad biológica, en muchos casos genética. Se ha observado que durante el embarazo ciertas neuronas no migran hacia un lugar determinada de la corteza cerebral. ¿Esas anomalías biológicas implican que la dislexia no se pueda curar? Para nada. Las nuevas estrategias de intervención traen nuevas esperanzas. Técnicas basadas en entrenamiento computarizado mejoran la lectura y conducen a una normalización parcial de los niños con esa dificultad para la lectura.

P.: Hace décadas se pensaba que la lectura y la escritura iban a desaparecer frente a un mundo dominado por las imágenes y la comunicación verbal, sin embargo nunca se ha escrito y leído tanto como en la actualidad.

S.D.:
La lectura no va a desaparecer nunca porque es una extraordinaria creación, una formidable invención cultural que nos permite acceder al lenguaje de otra forma, y la usamos más que nunca. Lo que puede desaparecer es la escritura del modo que la conocemos, puede cambiar profundamente. Esto es un problema para los niños, porque aprender a escribir ayuda mucho a aprender a leer. Escribir a mano ayuda a memorizar en el cerebro la forma de las palabras y romper con la simetría que ofrecen letras como la d y la b, la q y la p, algo que no sucede si se tipea más que se dibuja las palabras. Hoy este tema es un problema en países como China.

P.: ¿En que está trabajando ahora?

S.D.:
En la diferencia entre palabras conscientes y palabras inconscientes, es decir sobre la labor de la conciencia. En el trabajo de "El cerebro lector" se pudo observar que las palabras podían no estar, ser subliminales, y sin embargo seguían el mismo circuito que las palabras escritas. Eso nos llevó a investigar entre palabras conscientes y palabras inconscientes. Surge como un interrogante de la psicología cognitiva pero va a un nivel más profundo, a la relación mente cuerpo, a cómo una organización de moléculas puede producir pensamientos; se trata de entender la codificación biológica de eso.

Entrevista de Máximo Soto

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