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La mostaza seduce a productores trigueros
Actualmente sólo se cultivan 800 hectáreas y se producen 480 toneladas de mostaza en la Argentina. El INTA hace pruebas en Buenos Aires y Entre Ríos.
En el país, su siembra puede realizarse en todas aquellas regiones en las que se practica el cultivo de trigo, adaptada a sus fechas de siembra, pero principalmente entre el 15 de mayo y el 15 de junio. La cosecha se realiza a fines de noviembre.
«Estamos haciendo pruebas con este cultivo en zonas ubicadas en el norte de Buenos Aires, en San Pedro, así como en el sur, como Bordenave, y en Entre Ríos, y hemos obtenido rindes bastante interesantes», explicó a Ámbito del Campo Ignacio Paunero, responsable del área de plantas aromáticas del INTA San Pedro, que tuvo a su cargo la coordinación de los trabajos realizados para implantar una parcela de este cultivo en la última muestra INTA Expone, que se llevó a cabo entre el 15 y el 17 de abril en la localidad de Marcos Juárez, Córdoba.
La Argentina importa desde Canadá las semillas de mostaza para luego industrializarlas y exportarlas como producto elaborado, con valor agregado a otros destinos, principalmente países limítrofes.
La medición del rinde de mostaza por hectárea se hace sobre la base de dos parámetros, uno sobre lo obtenido por el productor, con escaso uso de tecnología y variedades que no son adaptadas a la zona, con promedio de 600 kilos por hectárea, y el otro sobre la base de los ensayos experimentales, en los que estamos trabajando con rindes que alcanzan a los 1.500 kilos por hectárea. «Éste es el rendimiento que se obtiene en los países líderes», explica Paunero.
El INTA en este proyecto trabaja en la adaptación del cultivo a las condiciones locales. «A partir del año que viene ya tendremos el primer cultivar inscripto en el INASE (Instituto Nacional de Semillas)», añade el especialista.
El INTA dispone también de un programa nacional de plantas aromáticas y trabaja junto con distintas universidades nacionales, cámaras de productores y especieros. Se trata de un proyecto interinstitucional en el que se busca aunar los esfuerzos entre distintas instituciones públicas y privadas para mejorar el rinde de las aromáticas en la Argentina. «El objetivo es duplicar en los próximos cinco años la superficie y el rendimiento de este cultivo de alternativa, y para ello se vienen realizando charlas con productores y actividades de difusión de esta alternativa. En un plazo de cinco años pretendemos llegar a las 1.920 toneladas, aumentando los rendimientos a 1.200 kilos», agrega Paunero.
La mostaza despierta interés entre productores que buscan diferentes alternativas al trigo que, a su vez, tengan un ciclo lo suficientemente corto como para destinar esos lotes a soja o maíz en el verano, y además generen rendimientos y márgenes atractivos. «Recomendamos realizar el cultivo en un lote limpio de malezas, que generalmente son los que vienen de años de soja, pero primero se deben efectuar los análisis de semillas para no tener sorpresas en el momento de implantación y tener en cuenta la densidad de plantación, que se siembra en líneas que oscilan entre los 19,5 y 20 centímetros y se colocan entre 40 y 50 semillas por metro lineal, lo que da un promedio de ocho kilos por hectárea», indicó Paunero.
Para lograr que la producción de mostaza compita en rentabilidad con los cultivos tradicionales es necesario lograr altos rendimientos y precios iguales o superiores a los medios históricos, situación que hoy se verifica para la mayoría de los commodities y el cultivo de mostaza. Con los máximos precios de la mostaza predecibles en la actualidad por el sector exportador nacional, los retornos obtenidos superan ampliamente a los de un trigo de 45 quintales y u$s 200 por tonelada.
De mantenerse esta situación de altos precios internacionales de esta especia y en el marco de un planteo de diversificación de la producción agropecuaria, su inserción en los sistemas productivos se vería facilitada por poseer similitud de producción con los cultivos tradicionales de ciclo otoño-primavera.
Precauciones
En cuanto al uso de los agroquímicos debe ponerse mucho cuidado, sobre todo si esa producción va a exportarse. Esto es un problema para todas las aromáticas, porque existen pocos productos inscriptos para combatir malezas o plagas, por eso cuando piden trazabilidad, y conocer los productos empleados hay que tener en cuenta los países de destino.
La práctica de este cultivo puede realizarse en siembra directa o convencional; en los dos casos, los resultados fueron buenos.
En cuanto a la fertilización, siempre se recomienda practicarla a base de análisis de suelo. «Hemos hecho ensayos con fertilización nitrogenada con aportes de entre 50 y 75 kilogramos por hectárea de nitrógeno y con ello se obtienen diferencias bastante importantes en los rendimientos», indicaron desde el INTA.
La cosecha debe realizarse con el 10% al 12% de humedad y tener en cuenta la regulación de la trilladora, porque se trata de cultivos que son de fácil caída a la madurez, si se pasan. Se cosecha el grano, y luego los molinos hacen la harina de mostaza, le agregan distintos elementos, como vinagre, azúcar, pimienta o pimentón, para obtener la mostaza elaborada.


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