Egipto es el país más poblado del mundo árabe y aliado clave de EE.UU. e Israel en las últimas tres décadas. Es el segundo destino de la ayuda económica de Washington en la región.
La peor hipótesis que maneja Netanyahu es que Egipto, país con el que Israel comparte frontera en el sur, tome el camino de los ultras iraníes.
Obama y el Gobierno israelí evidenciaron posturas divergentes en torno a la revuelta egipcia. Llueven críticas a la Casa Blanca de funcionarios y analistas.
Tanto el régimen de Irán como la oposición celebraron, por motivos diferentes, la revuelta egipcia. También lo hizo el movimiento funtamentalista Hizbulá del Líbano.
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