3 de octubre 2013 - 00:00

Mau Mau, espejo de una ciudad que ya no existe

Juan Parodi: “Mau Mau siempre atrajo mi imaginación como lugar de la noche, pero más tarde descubrí que significó mucho más que eso”.
Juan Parodi: “Mau Mau siempre atrajo mi imaginación como lugar de la noche, pero más tarde descubrí que significó mucho más que eso”.
La discoteca que durante tres décadas fue un ícono de la noche porteña, inspiró el nuevo espectáculo del director Juan Parodi "Mau Mau o la tercera parte de la noche", escrito por Santiago Loza ("Todo verde", "La mujer puerca") e interpretado por Gaby Ferrero y Eugenia Alonso. Subirá a escena el próximo 7 a las 20.30 en el Teatro "El Extranjero" (Valentín Gómez 3378).

Antes del debut, Parodi dialogó con este diario sobre los lineamientos de la obra y algunas anécdotas de aquella sofisticada "boîte" de la calle Arroyo que hasta se ganó un lugar en la historieta de la mano de Isidoro Cañones.

"Yo no conocí Mau Mau ni leí "Las aventuras de Isidoro", pero siempre atrajo mi imaginación como lugar de la noche" -aclara Parodi-. "El germen de este espectáculo surgió de una humorada con las actrices, cuando ensayábamos otro material. Un día les dije: 'me las imagino bailando en Mau Mau, bajo una bola de espejos y con el tema 'Murmullo descuidado' de George Michael'. Casualidad o no, días más tarde leí en una nota: '¿Es posible contar parte de nuestra historia a partir de un solo lugar? A partir de Mau Mau sería posible'. Y dejé de verlo como un lugar frívolo y liviano. Todo el material que relevamos está atravesado por cuestiones políticas y sociales, desde su inauguración en 1964 hasta su cierre en 1994".

Periodista: ¿Qué otro material consultó?

Juan Parodi:
Varios libros, entre ellos, el de Cristina Civale "Las mil y una noches. Una historia de la noche porteña" y "Noche tras noche" de Viviana Gorbato. Pero lo que me decidió a trabajar con este material fue una nota que asociaba el ocaso y cierre de Mau Mau con la voladura de la Embajada de Israel, que estaba justo al lado. Ese hecho trágico, ocurrido en 1992, hizo que la zona estuviera vallada durante muchos meses. Cuando reabrieron el local, dos años más tarde, la noche había cambiado y sus antiguos habitués vivían encerrados en barrios privados.

P.: ¿Qué clase de gente frecuentaba Mau Mau?

J.P.:
Era una mezcla que hoy en día no existe de clase alta, jet set internacional, intelectuales, artistas del Di Tella, deportistas, modelos, figuras del espectáculo y se contrataba a grandes cantantes para algunos shows. Algunos salían del Teatro Colón e iban para Mau Mau. Además había otra gente, más anónima, que quería pertenecer a ese mundo a toda costa. Por eso la entrada era custodiada con mucho celo por "el insobornable Fraga". No se aceptaban solos y solas, salvo que fueran grandes figuras. y al principio eran muy estrictos con la indumentaria: los hombres, que tenían que ir de traje y las mujeres de largo. Una noche le negaron la entrada a Guillermo Vilas por ir de zapatillas. A sus dueños, los hermanos José y Alberto Lataliste, no les importaba dejar afuera a quien sea, porque ser mediático no tenía tanto valor en aquella época. Con los años ya no fue obligatorio ir de saco y corbata; en los 80 el lugar se abrió mucho más y en los 90 derivó en un ambiente decadente invadido por secretarias de la televisión. Según Civale, la noche se banalizó y se fue alejando del arte.

P.: ¿Qué tipo de eventos se realizaron allí?

J.P.:
En la década del 70 iban muchos militares a bailar tango con sus esposas y a festejar los torneos de polo y esgrima. Un semanario tituló una de esas veladas como "la noche de los generales", en la que apareció una torta gigante de la que surgió una modelo vestida de guerrillera disparando burbujas de colores. También se festejó allí el Mundial del '78 y se cantó el himno en homenaje a los soldados de Malvinas.

P.: ¿La obra es un racconto de esas tres décadas?

J.P.:
No, no es un documental sobre Mau Mau. Es la evocación de parte de la historia argentina revisada por dos seres anónimos y fracasados. A partir de nuestra investigación, Loza creó un mundo de ficción donde dos amigas, dos mujeres de la noche, están condenadas a bailar eternamente. Su devenir es casi cíclico, ya que sobre el final empiezan a empezar a repetir los mismos gestos. Están condenadas a una danza eterna: si dejan de bailar, algo de esa realidad puede cambiar y desviarse. Ellas están preocupadas por eso, pero también van mutando a través de las décadas, como fue cambiando el país y Mau Mau. Las dos mujeres pasan revista a algunos hitos de nuestra historia en un estado de ensoñación y delirio; pero crease o no, lo que ellas cuentan ocurrió en la realidad, como la noche de los generales.

Entrevista de Patricia Espinosa

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