22 de marzo 2016 - 00:00

McLaughlin: “No hay nada tan exigente como el jazz”

John McLaughlin volverá al país tras una ausencia de 22 años. Se presentará con su grupo The 4th. Dimension en Buenos Aires y Rosario.
John McLaughlin volverá al país tras una ausencia de 22 años. Se presentará con su grupo The 4th. Dimension en Buenos Aires y Rosario.
Figura enorme de la música del siglo XX, fundador de bandas fundamentales como la Mahavishnu Orchestra o Shakti; guitarrista virtuoso, que compartió conciertos, discos y giras con Paco de Lucía y Al Di Meola y que tocó con Miles Davis y escribe música clásica, hacía mucho que John McLaughlin no venía a la Argentina, donde había estado en 1994. Esta vez, volverá al frente de su grupo "The 4th Dimension" para presentar su más reciente álbum "Black Light" en el teatro Gran Rex el primer día de abril, y en El Circulo de Rosario el domingo 3. Dialogamos con él.

Periodista: Hasta hace un tiempo, para hablar de su estilo se daban nombres como "jazz rock", "música progresiva", "música de fusión", "jazz fusión". ¿Esas categorías siguen teniendo validez?

John McLaughlin:
Todos estos nombres son dispositivos de marketing, y son aún hoy utilizados por las compañías discográficas. Son el equivalente de "cheeseburger", "bacon burger", etc. En mi opinión, ayudan a entender a un pequeño sector a partir de la variedad de gustos del público, pero entonces ¿qué es lo que llamaban "jazz" en la década de 1960, con Miles Davis o John Coltrane? ¿Eso era "jazz clásico"? Los músicos de mi generación crecimos con el rock & roll, el rythm & blues, etc, y estas formas de música son una parte integral de nuestra educación musical, a diferencia de nuestros predecesores. En este sentido, algunos de los nombres que usted menciona pueden ser válidos. Personalmente, no podría importarme menos cómo llama la gente a mi música o a la música de mi generación. Lo importante a recordar es que hemos dedicado nuestras vidas a una disciplina viva, a una música hermosa y vibrante conocida como jazz. Las generaciones cambian, por lo que la música también cambia, pero los fundamentos permanecen: la espontaneidad, la inspiración, la complicidad espiritual y el humor.

P.: ¿Encuentra algún otro modo mejor para explicar su música?

J.M.:
¿Cómo puede alguien explicar la música? Esto es lo mismo que tratar de explicar que el cielo es azul. Es imposible. Podemos analizar la música, intelectualmente dividirla en sus componentes, tales como el ritmo, la melodía y la armonía, pero no "explicarla".

P.: Se dice que su último álbum, "Black Light", no es jazz, no es rock, no es música de la India, no es blues, pero también es un poco todo eso. ¿Puede ampliar esa idea?

J.M.:
Le recuerdo una cita de Miles Davis: "el jazz es la palabra de un hombre blanco". Miles tenía un maravilloso sentido del humor. Dicho esto, sí es bueno agregar que la disciplina en el jazz es uno de las más difíciles y exigentes de toda la música, y en consecuencia, la más satisfactoria. El jazz tiene la capacidad de absorber las más grandes músicas de todas partes del mundo. Pero si quiere llamar a mi música de fusión o rock, estoy bien con eso también. En conclusión, puedo decir que "Black Light" es la oscuridad que está dentro de mí, solamente, que no es oscura ni es negra. En esta oscuridad veo imágenes, y lo más importante es que, puedo escuchar la música que nunca he oído antes. A lo mejor éste es el verdadero misterio, el que no puede explicarse en una gacetilla.

P.: ¿Le gusta que lo describan como un guitarrista virtuoso?

J.M.:
He pasado 60 años estudiando y aprendiendo de la guitarra, el instrumento que amo por encima de todos los demás. Como consecuencia de ello, he tenido mucho tiempo para desarrollar técnicas y explorar su misterio. También he tenido la gran fortuna de haber estudiado otros instrumentos de cuerda como el "vina" con uno de mis primeros gurúes, el Dr. S. Ramanathan. He estudiado bajo la tutela del último gran Pandit Ravi Shankar; a pesar de que no toco el sitar, él me enseñó la teoría de la música de la India. He tocado con algunos de los más grandes guitarristas de mi generación, uno de los cuales me influye hasta hoy, el último gran Paco de Lucía. Con todo eso, cómo sea yo considerado por la gente no me ha limitado a aprender todos los días de mi vida. Un instrumentista puede ser más o menos, siempre en competencia con sus propias incapacidades, al menos eso es lo que pasa conmigo.

P.: En su vida artística hubo justamente muchos momentos importantes ¿Qué de todo eso está presente en su actual grupo The 4th Dimension?

J.M.:
Lo que hoy somos como seres humanos es la culminación del total de las experiencias que hemos disfrutado, sean musicales o no. Así que le diría que en mi grupo actual están todos los John McLaughlins de todos los tiempos. Veo que mi pasado aparece inconscientemente, sobre todo en mi modo de componer. Por ejemplo, una pieza llega a mi cabeza, y es la propia pieza la que dicta su forma: si puede ser en forma de Shakti, en forma "clásica" o en la forma de "4th Dimension", a la que se podría llamar jazz o fusión. Por supuesto, ésta no es la misma música que estaba destinada a ser interpretada por Paco y yo varios meses antes de que él viajara a Centroamérica, cuando estábamos planeando una nueva grabación para dos guitarras. Como usted sabe, murió en México en ese viaje. Los dos estábamos escribiendo nueva música para este proyecto. Dos días antes de irse, me llamó sobre una nueva obra que acababa de recibir de mí, que realmente disfrutamos. Los dos estábamos entusiasmados con la grabación de ese mismo año. En cualquier caso, como un homenaje a él, he grabado esta pieza en "Black Light". Se llama "El hombre que sabía", así en castellano.

P.: The 4th Dimension no es una banda de pop ni de jazz clásicos: tiene mucha percusión, un músico de Camerún y otro de la India. ¿Por qué opta por este estilo multicultural?

J.M.:
Porque soy multicultural. Mis disciplinas musicales son el este y el oeste, así que para mí es perfectamente normal tener estas culturas representadas en la banda. Además, estos músicos traen la riqueza de sus propias lenguas sonoras, y por consiguiente enriquecen al grupo.

P.: En los viejos tiempos había una diferencia entre la música pop estadounidense y la británica. ¿Existe aún y en qué lugar se ubica usted que ha vivido en ambos lugares?

J.M.:
Creo que siempre habrá una diferencia. Los estadounidenses son estadounidenses y los británicos, somos británicos. Son dos culturas distintas, aunque cada vez más la música se ha ido haciendo homogénea. Es decir, si uno desea ver un programa de televisión en Alemania sintonizará "La voz de Alemania", los cantantes serán de un alto nivel, ¡pero ninguno de ellos cantará en alemán! Todos ellos cantan en inglés e incluso con sonido americano. Crecí escuchando el jazz de mi época que fue específicamente estadounidense, aparte del gran guitarrista francés Django Reinhardt y el violinista Stephane Grappelli. Mi disciplina, el jazz, es entonces específicamente estadounidense. Esto también incluye el enorme impacto del blues de Mississippi que produjo en mi adolescencia. Sin embargo, cuando tenía unos 25 años, comencé a escuchar la música de la India, y el resto es historia. Así que yo diría que soy más tricultural, ya que el impacto musical y filosófico de la cultura india es fuerte como la de Estados Unidos. Los músicos de jazz británicos tienen una larga tradición de asociación con América. Recuerde por ejemplo que ya en la década del '60, el pianista británico Victor Feldman grabó con Miles Davis.

P.: ¿Por todo eso es que usted se mudó alguna vez a los Estados Unidos?

J.M.:
Sí, claro. Pero para responder mejor a su pregunta, agregaría que allí encontré a mi maestro Miles Davis. Y no sólo lo encontré, sino que me dio la oportunidad de tocar y aprender con él. Mi deuda con Miles es infinita. Además, en ese camino americano me crucé con muchos grandes músicos con quienes que yo nunca habría tenido la oportunidad de tocar si me hubiese quedado en Europa. Ahora vivo en Mónaco con mi familia; hace ya 30 años. Salí de los Estados Unidos en 1982, en el momento del movimiento disco narcisista. Pero además, mis hermanos me criaron como un francófilo, así que finalmente me siento más cómodo en Europa. En realidad, Miles me dijo una vez que prefería Europa a América, pero supongo que eso es normal, era una superestrella en Europa, y sólo un músico de jazz más en su país.

P.: Usted estuvo por única vez en Argentina en 1994. ¿Por qué no ha vuelto en estos 20 años?

J.M.
: He estado esperando una invitación que no llegaba. Lamento que haya pasado tanto tiempo desde mi última visita, pero estoy muy emocionado por volver a la Argentina. Mis recuerdos de aquel viaje son una delicia.

P.: ¿Cómo serán los conciertos en Argentina?

J.M.:
Como se puede imaginar, contamos con un amplio repertorio. Tenemos música de nuestras grabaciones que incluyen a "Black Light" pero también a la Mahavishnu desde la década del '70 y todo el camino posterior.

P.: Para finalizar, me gustaría escuchar algunas palabras suyas sobre Paco de Lucía.

J.M.:
Paco... Lo amo y lo extraño. Paco era un tipo hermoso, un loco, un artista fantástico. No era sólo un músico; era un poeta. En realidad, no tengo palabras para describir lo que Paco sigue siendo para mí. Discúlpeme, pero en esto las palabras me fallan.

Entrevista de Ricardo Salton

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