París se prepara para “la subasta del siglo”

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París - Más de 150 personas comenzaron ya los trabajos para transformar por primera vez el Grand Palais de París en sede de una subasta: la de la impresionante colección privada de Yves Saint Laurent y su socio y pareja Pierre Bergé, que se realizará entre el lunes y el miércoles próximos.
La sala Christie's, organizadora de la ya bautizada por los expertos como «la subasta del siglo», preparó una exposición previa que recrea el ambiente en el que vivieron los dos coleccionistas.
Un monumento nacional del siglo XIX como el Gran Palais, situado en los Campos Elíseos, es el lugar más adecuado para albergar semejante colección de arte, señala el comunicado difundido ayer por Christie's, que lo alquiló por 300.000 euros y lo decoró por un millón de euros.
En su interior se recrearán los departamentos en los que vivieron los dos «visionarios», en unas salas decoradas por alrededor de 700 obras de arte, esculturas, cerámicas o muebles. La colección no es única debido a sus dimensiones, sino debido a su carácter ecléctico. Va desde un cristal de cuarzo de 3.000 euros hasta lámparas y jarrones de Alberto Giacometti, pasando por obras de grandes maestros del arte, entre las que se destaca el bodegón de Pablo Picasso «Instruments de musique sur un guéridon», cuyo valor se estima en entre 25 y 30 millones de euros (entre 38 y 50 millones de dólares).
Fue Bergé quien decidió ponerlas a la venta tras la muerte de Saint Laurent a los 71 años en junio pasado. Entonces explicó que lo hacía porque, con la desaparición del diseñador, la colección «ya no significa nada».
La colección surgió a lo largo de 50 años. «Cada uno tenía su gusto. El único criterio para nuestra colección era la calidad», dijo Pierre Bergé, que también posee una casa de subastas, Pierre Bergé & Associés, que también participa en la subasta de año.
Con esta colección de Africa, Asia, América y Europa los dos hombres adornaron sus viviendas de lujo en París. No combinaban los objetos por épocas o por estilos. Así, Yves Saint Laurent tenía un torso romano de mármol en la entrada cerca de un cuadro posimpresionista de Edouard Vuillard, valuado en 1,5 millones de euros.
El revuelo mediático es enorme, cuidadosamente preparado por Bergé y la casa de subastas. Bergé, que no sólo creó esta singular colección junto con Yves Saint Laurent sino también su imperio de la moda, eligió la ciudad junto al Sena para devolver al mercado de arte parisino «el brillo que había perdido». Hasta ahora, parece haberlo logrado. En la casa Christie's no deja de sonar el teléfono. Los periodistas piden ver los lotes y amantes del arte de todo el mundo anuncian su asistencia a la subasta.
Además de la obra Picasso, otras piezas de alto valor son un Matisse -en total se subastan tres cuadros del pintor francés-, y una escultura de Constantin Brancusi, ambos con un precio de salida de 19 millones en euros.
Construido en 1900 para la Exposición Universal que ese año acogió París, el Grand Palais recibió el calificativo de «monumento histórico» en el 2000, y en enero del año pasado, se le otorgó la categoría de espacio público industrial y comercial.
Esta clasificación tiene como objetivo conservar y proteger la gran nave, las galerías nacionales del Grand Palais (15.000 metros cuadrados) y el Palais de la Découverte (20.000 metros), donde está el Museo de la Ciencia.
Sombra china
Todo sería casi perfecto, si no fuera por unos reclamos presentados por China. El gobierno chino pide la devolución de dos esculturas de bronce, que representan la cabeza de un conejo y de una rata, respectivamente. Las dos cabezas de animales provienen de la época en torno a 1743 y fueron encargadas por el emperador Qianlong para su Palacio de Verano en Pekín. China quiere recuperar las valiosas piezas, porque fueron robadas por Francia e Inglaterra durante la segunda guerra del opio. Christie's, en cambio, insiste en que el origen de todos los objetos es claro e indudable.
Lejos de toda polémica, Bergé declaró: «A pesar de la crisis, espero que alcancemos los 300 millones de euros. Tenemos una de las últimas colecciones privadas significativas de Europa y estoy seguro de que los museos, desde Rusia a América, ven aquí una oportunidad única». Lo recaudado será destinado a su fundación de lucha contra el sida.

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