"Lo que vivimos ahora es algo que nos seguirá ocupando los próximos años, nos cambiará, y queremos que el cambio sea positivo y pensamos que podemos lograrlo", declaró la canciller alemana Angela Merkel. El presidente francés, François Hollande, anunció que su país va a permitir el ingreso a 24.000 refugiados en los dos próximos años del total de los 120.000 que la Comisión europea quiere realojar en Europa. Si no hay una política conjunta, vamos hacia el "final de Schengen", advirtió Hollande, en referencia al espacio de libre circulación que rige en Europa.
La Comisión propondrá mañana ante el Parlamento europeo repartir esos 120.000 refugiados en los dos próximos años. De esa cifra, la UE quiere que Francia, Alemania y España reciban a 71.305 solicitantes de asilo. De esa manera Alemania acogería a 31.443 de los solicitantes de asilo que llegaron a Italia, Grecia y Hungría, es decir el 26,2%, mientras que Francia recibiría a 24.931 (20%) y España 14.931 (12,4%). Sin embargo, y ello demuestra la magnitud del problema, Alemania espera recibir 800.000 solicitudes de asilo este año, cuatro veces más que el año pasado.
Este sistema de cuotas no gusta a todo los países europeos, en particular en el este. Es el caso de Viktor Orban, el premier húngaro, que consideró prematuro debatir sobre el sistema de cuotas mientras el flujo de migrantes no esté controlado. Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, destacó la "extraordinaria compasión" en su país, que aceptó recibir en cinco años a más de 20.000 personas.
Mientras tanto las islas griegas del Mar Egeo oriental siguen recibiendo a miles de migrantes procedentes de las cercanas costas turcas. Es el caso de Lesbos, que según el ministro griego de política migratoria, Iannis Mouzalas, está "a punto de explotar" por la presencia de "entre 15.000 y 17.000 refugiados", el equivalente de una quinta parte de su población total.
| Agencias AFP, ANSA y Reuters |


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