Resultados dispares en el festival musical fueguino

Edición Impresa

Ushuaia - Convertido a estas alturas en un clásico, el Festival Internacional de Ushuaia ofrece cada año un menú amplio, variado y de calidad. En un nivel más modesto que el de actuaciones precedentes de esta edición, el lunes y martes tuvieron lugar dos conciertos con propuestas contrastantes. El primero de ellos, titulado «Roma & Venecia Baroque», estuvo dedicado a compositores del barroco italiano, con la concertación del italiano Luca Garbini. En la primera parte, instrumental, un ensamble de cuerdas de la orquesta residente brindó un «concerto grosso» de Arcangelo Corelli (el número 4 del opus 6), y a ellas se sumó luego el oboísta Rubén Albornoz (solista de la Estable del Teatro Colón) aportando su solvencia y musicalidad en el concierto de Tomasso Albinoni.

La versión del muy transitado «Gloria» RV 589 de Antonio Vivaldi tuvo como punto alto el entusiasmo del Coro del Fin del Mundo (primer organismo sinfónico fueguino) preparado por Pablo Dzodan. El carácter no profesional de sus integrantes, incluyendo las voces a cargo de las arias y el dúo, y las dificultades que esta circunstancia implica se vieron compensadas por una actitud fresca y de gran entrega que el público festejó calurosamente. Si bien aún es corriente la interpretación de música barroca con cuerdas y vientos modernos, como allí ocurrió, se extrañó la presencia de un instrumento armónico en el continuo, que hubiera dado una mayor riqueza a las versiones.

El martes el salón Milenio del Hotel Las Hayas fue escenario para la presentación del pianista rosarino Hernán Ayuv Schmidl, de 20 años. El programa, variado y discreto, comprendió la última de las invenciones a 3 voces de Bach, la «Sonata quasi una fantasia» (más conocida como «Claro de luna») de Beethoven, y tres obras de Chopin: las polonesas «Militar», «Heroica» y el «Andante spianato y gran polonesa brillante». Presa tal vez del nerviosismo de su primera presentación de nivel internacional, el intérprete aceleró prácticamente todos los «tempi», dejando en su precipitada carrera varias notas por el camino y poniendo más énfasis en la velocidad que en la claridad del discurso, en un afán «deportivo» que la madurez personal y la guía de maestros adecuados seguramente podrán encausar.

El festival seguirá hoy con los excelentes cantantes Marina Silva y Santiago Bürgi; el pianista irlandés Michael McHale el viernes, y el violinista italiano Domenico Nordio en el cierre, junto a la orquesta residente dirigida por Jorge Uliarte.

* Enviada Especial

Dejá tu comentario