13 de noviembre 2013 - 00:00

Rohaní liberaliza ya la economía y espera el final de las sanciones

Teherán - El presidente iraní, Hasán Rohaní, cumplió ayer sus primeros cien días en el Gobierno sin haber logrado una mejoría económica, pero habiendo iniciado las reformas que prometió para dar un impulso a la deteriorada situación del país.

El clérigo moderado afirmó que elaboraría en este período un programa para atacar los grandes males económicos que sufre el país, una inflación disparada, un desempleo galopante, recesión y una larga inestabilidad financiera, parte de ello como consecuencia de las sanciones internacionales por el plan nuclear del país, que redujeron un 58% las ventas de petróleo.

"Nos comprometemos con el pueblo a tomar, en los cien primeros días o incluso menos, acciones urgentes y necesarias respecto de la economía", prometió Rohaní en campaña.

Entre sus promesas estaban garantizar la independencia del Banco Central, restaurar la Organización de Planificación y Gestión -disuelta por su predecesor Mahmud Ahmadineyad-, reducir el desempleo a un dígito y, sobre todo, apoyar al sector privado, impulsar la creación de empresas, inyectar dinamismo a la industria, la agricultura y el turismo e impulsar la producción.

Otros compromisos fueron relajar las normativas bancarias y aduaneras, facilitar el acceso a la vivienda y la salud, y mejorar el clima en el sector privado.

Transcurrido el plazo, las cifras macroeconómicas, evidentemente, no han variado de forma sustancial. El ministro de Finanzas y Economía, Alí Tayebnia, reconoció que la inflación continúa en un insoportable 40%, la economía se contrajo el último año un 5,4% y la cifra oficial de desempleo es del 12,4%, aunque los expertos estiman que es del doble, porque oficialmente no se cuenta a las mujeres y otros sectores activos de la población.

Según la revista Forbes, el precio del té subió en el último año un 101%, el de los porotos un 94% y el de las verduras un 80%, mientras el alquiler de vivienda trepó un 254% en siete años.

Otros males que aquejan al país son la baja productividad, la fluctuación de las políticas económicas, la fuga de cerebros (Irán está a la cabeza del mundo) y la desconfianza.

Diversos informes aseguran que el sector privado funciona a un 50% de su capacidad. Pese a todo ello, los expertos coinciden en señalar que la tarea es ardua y que desde agosto Rohaní tomó medidas que pronto tendrán un impacto visible.

"Rohaní está tratando de aplicar respuestas de bombero para afrontar la grave situación y creo que por ahora hizo todo lo que prometió, aseguró Alí Tehrani, director de la consultora Atieh Bahar Consulting, que ayuda a empresas extranjeras a trabajar en Irán. "Nadie querría estar hoy en sus zapatos", añadió el consultor, que resume varias medidas del nuevo presidente que denotan un serio cambio de rumbo.

Un ejemplo está en las aduanas, que sufren un bloqueo de mercancías porque los importadores no podían sacarlas debido al requisito de depositar el 140% del valor de los bienes a importar para obtener una carta de crédito, cifra que Rohaní rebajó a un 30%.

El presidente "se rodeó de un equipo abierto y prooccidental que empezó a remover barreras para la importación y la exportación", afirmó Tehrani.

Fuentes diplomáticas europeas también aseguraron que "en los ministerios se respira un clima favorable a la llegada de capital y bienes desde afuera".

Rohaní nombró ministro de Economía a Mohamed Reza Mematzadeh, "muy pragmático y muy abierto a Occidente y a la tecnología", según describe un analista iraní, y eligió como jefe de Gabinete al presidente de la Cámara de Comercio, un hombre "educado en EE.UU., claramente favorable de la economía de mercado y que representa al deteriorado sector privado", según este experto.

El presidente y su equipo promovieron en estos meses la aplicación de la "ley para la mejora continua del clima de negocios en Irán", aprobada en 2011, pero ignorada por el Ejecutivo de Ahmadineyad. Además, consiguieron "estabilizar de forma no oficial" la cotización del dólar.

El anterior presidente había prohibido a su ministro de Economía asistir a los encuentros del Consejo para el Diálogo del Sector Público y Privado, mientras que Rohaní envió a su viceprimer ministro para dejar clara su postura.

También trató de cuadrar las cuentas: pidió al Parlamento que adapte el presupuesto a la realidad rebajándolo -por la disminución de un 30% de los ingresos esperados por la pérdida de ventas de petróleo-, y que reduzca el techo de gasto de 200.000 millones de dólares a 150.000 millones.

Otro asunto que pretende contener son los subsidios de unos 15 dólares por mes que antes recibían los más necesitados y Ahmadineyad extendió al 95% de la población, un gasto imposible de afrontar que Rohaní ya anunció que retirará para las clases más altas.

Además, cambió al anterior presidente del Banco Central y se comprometió a garantizar su independencia.

Los analistas consultados no creen que Rohaní pueda hacer milagros y advierten que, aun "haciendo todo bien", la economía iraní sólo empezará a mejorar significativamente en tres o cuatro años, pero señalan que "los cambios hasta ahora van en buena dirección".

Agencia EFE

Dejá tu comentario