Así, Moscú salió ayer a desmentir las versiones de que tropas rusas están luchando en el conflicto sirio al lado del Gobierno y aprovechó la ocasión para hacer una severa crítica a la política estadounidense.
"Estados Unidos da cuerda a los que usan a los terroristas del Estado Islámico contra el Gobierno de Siria", dijo el canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien comentó de ese modo una comunicación telefónica que había mantenido antes con su par, John Kerry. Según Lavrov, "el hecho de que la coalición conducida por EE.UU. no tenga intención de cooperar con Siria es un error colosal". Por otro lado, su vocera Maria Zajárova aseguró que el Kremlin proporciona armas a Siria y que con ello no viola normativas internacionales.
De acuerdo con la versión de Moscú, en Siria sólo hay especialistas militares rusos que entrenan a los soldados de Damasco en el uso de equipo militar y armas que llegan, de hecho, de Rusia. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reforzó los dichos de Lavrov al sostener que su Gobierno presta asistencia a Siria porque "es la única fuerza que puede oponer resistencia al EI".
En cualquier caso, según analistas, el aumento de la ayuda militar de Rusia indica que el presidente Vladímir Putin quiere llegar en una posición de fuerza a la Asamblea General de la ONU prevista para finales de este mes, donde -dice el Kremlin- la crisis siria, la amenaza del Estado Islámico y la ola de refugiados sobre Europa serán algunos de los temas más relevantes. La presencia de Rusia en Siria preocupa a EE.UU., a la OTAN y la Unión Europea, que temen una intervención militar de Moscú contra las fuerzas de la oposición siria, junto a las tropas leales a Al Asad, un firme aliado del Kremlin, que a Occidente le gustaría destronar y al que Putin quiere reservar un asiento en una coalición internacional anti-Estado Islámico.
| Agencias ANSA, Reuters y EFE |


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