26 de mayo 2014 - 00:00

Sismo político: la extrema derecha se impone como tercera fuerza en Europa

• Le Pen triunfó en Francia y humilló a conservadores y socialistas. • El euroescéptico y xenófobo UKIP salió primero en el Reino Unido. • Merkel se salvó, pero subió la socialdemocracia. ¿Un diputado nazi? • La izquierda radical, al frente, y creció el racista Amanecer Dorado.

Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, acudió a votar ayer en Nanterre, inmediaciones de París.
Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, acudió a votar ayer en Nanterre, inmediaciones de París.
París, Londres y Madrid - Los partidos euroescépticos y de extrema derecha se consolidaron ayer como tercera fuerza del Parlamento Europeo en detrimento de las agrupaciones tradicionales, como el Partido Popular (PPE) y los socialistas. Las encuestas preelectorales habían pronosticado que los partidos que ven con recelo el proceso de integración europeo podían ganar hasta una tercera parte de las 751 bancas de la eurocámara en estos comicios en los 28 países de la UE, que culminaron ayer tras cuatro días de votación iniciados el jueves pasado.

Uno de los grandes ganadores del superdomingo electoral fue el Frente Nacional (FN) francés de Marine Le Pen, que con su discurso antieuro y racista ganó los comicios con un 25% de los votos, una cifra que le permite pasar de los 3 parlamentarios actuales a por lo menos 23.

"El pueblo soberano clamó que pretende tomar las riendas de su destino: la política de los franceses para los franceses y con los franceses. No quiere someterse a lo que dicten los burócratas de Bruselas, que no fueron elegidos por el voto ciudadano", sostuvo Marine Le Pen ante la prensa.

Los resultados convierten al FN en satélite de las otras agrupaciones similares que se impusieron en el resto de los países. "Únanse a nosotros. Todos aquellos que están a favor de la libertad, la independencia y contra la Unión Europea deben unirse a nosotros", propuso Le Pen a los otros partidos euroescépticos.

Los franceses interpretaron estos comicios como un plebiscito sobre el Gobierno socialista y colocaron en un segundo plano la función real de la convocatoria: el liderazgo de la UE. De todas formas, el Gobierno tomó en cuenta el mensaje popular -al que definió como un "terremoto"-, y convocó para hoy una reunión de urgencia en el gabinete.

Ayer fueron a las urnas votantes en 21 de los 28 países del bloque, mientras que los otros siete sufragaron a lo largo de cuatro días a partir del jueves pasado, en un megaproceso electoral para el que estaban habilitados más de 400 millones de personas. Los resultados, que hoy se conocerán completos, determinarán los futuros líderes y las políticas comunitarias en cuestiones que van desde el control de fronteras y la inmigración hasta acuerdos de libre comercio con otros países.

Pese al avance de los euroescépticos, los partidos tradicionales proeuropeos fueron los que obtuvieron más bancas y seguirán siendo los grupos más numerosos en el Parlamento Europeo, según proyecciones presentadas por la propia eurocámara. El conservador Partido Popular Europeo (PPE) fue el ganador y se convertirá en la primera fuerza con 211 escaños, aunque bajando respecto de los 274 que tenía. Por detrás se ubicó la Alianza de los Socialistas y Demócratas europeos (S&D), que será el segundo grupo con más presencia (193 escaños).

El paso firme de los euroescépticos también fue contundente en Reino Unido, donde el UKIP, de Nigel Farage, se convirtió en la primera fuerza con 24 representantes, desde los 13 con los que cuenta ahora. Nigel Farage, líder del movimiento ultraderechista británico, sostuvo que "el UKIP va a ganar estas elecciones y sí, será un sismo porque nunca en la historia de la política británica un partido insurgente había ganado en unas elecciones nacionales", dijo en una conferencia retransmitida en Bruselas. "Se demostró que la eurozona no sirve y se han abierto las fronteras a países exsoviéticos donde el sueldo es nueve veces inferior que en Reino Unido", lamentó el eurodiputado británico.

El escrutinio también adelantaba importantes cambios en Alemania: la CDU de Merkel seguía siendo el partido con más peso, con 37 diputados, pero la pérdida de apoyo fue aprovechada por su rival socialista, Schulz, y por nuevas fuerzas de corte euroescéptico inéditas hasta ahora en la eurocámara. Alternativa por Alemania (Alternative für Deutschland) obtenía seis o siete escaños y, más preocupante aún, el partido filonazi del NPD estaba cerca de contar con un representante.

Por su parte, en Grecia, el partido nazi de Amanecer Dorado sumaba otro escaño a la parte más radical del europarlamento, mientras que la izquierda de Syriza sería el grupo más votado. En Hungría, el Jobbik conquistaba el 15% de las boletas.

Mientras tanto, en España el gobernante Partido Popular y el opositor Partido Socialista (PSOE) sufrieron un espectacular retroceso. El PP obtuvo 16 eurodiputados, ocho menos de los que tiene actualmente, mientras que el PSOE consiguió 14 eurodiputados, nueve menos de los logrados en los últimos comicios, perdiendo terreno ante pequeñas formaciones, principalmente de izquierdas, como Podemos (ver nota aparte). Aparte del descenso de los dos grandes partidos, el resultado de las elecciones se puede ver también desde el prisma de uno de los grandes temas que ocupan la política española en los últimos tiempos: las propuestas separatistas. En Cataluña el triunfo fue para el ERC, una formación de izquierda que defiende la soberanía de su territorio respecto de España. Otras coaliciones de fuerzas nacionalistas conservadoras (tres escaños) y de izquierdas (uno) lograron representación, pero, frente a ellas, también crecieron formaciones que se distinguen por su crítica a esos nacionalismos y defienden la unidad de España.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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