El sismo, de magnitud 7,8, el peor en casi 40 años, afectó 1.532 edificaciones, destruyó caminos, cortó el servicio eléctrico, hirió a 2.658 personas y dejó 231 desaparecidos.
El presidente, Rafael Correa, recorrió ayer las zonas afectadas en la provincia de Manabí. "Tememos que (la cifra de fallecidos) suba más", dijo. En la golpeada ciudad de Portoviejo, unos 100 presidiarios se fugaron tras el derrumbe de los muros de la prisión, los pobladores se quejaban por su estado de desatención. "Estamos abandonados, no hay quien nos proteja, no ha venido nadie".
| Agencia Reuters |


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