5 de junio 2015 - 00:00

Un país en vilo ante una campaña que aumenta

 Jerusalén - Israel siente cada día más los efectos de la iniciativa Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), promovida por los palestinos y que el miércoles llevó a la celebración de una reunión de emergencia en la Kneset (parlamento) para tratar lo que ya se considera una "amenaza estratégica".

El intento palestino, que resultó fallido, de expulsar la semana pasada a Israel de la FIFA puso sobre el tapete un tema que hasta hace mucho las autoridades del país ninguneaban: la paulatina extensión de los llamamientos al boicot y la creciente comparación con la Sudáfrica del "apartheid".

"Esto es antisemitismo disfrazado y con los mismos síntomas", opinó la ministra israelí de Justicia, Ayelet Shaked, que criticó en la cámara la "campaña de deslegitimación contra Israel que está teniendo lugar" y llamó a "hacer pagar por el boicot" a las organizaciones que lo promuevan.

Shaked señaló que en 2012 la Asamblea General de la ONU aprobó "veintidós resoluciones contra Israel, comparadas con cuatro contra el resto de países del mundo", lo que tachó de "campaña de mentiras y amenazas".

El ministro sin cartera Ofir Akunis advirtió de que "los más despreciables actos de la historia humana empezaron con boicots contra los judíos".

La sesión se convirtió en una lluvia de acusaciones, con la derecha culpando a los izquierdistas de dar alas al boicot y con la izquierda atribuyendo el aumento de las críticas internacionales a las políticas del Gobierno de Benjamín Netanyahu hacia los palestinos.

"Los que trabajan a favor de este boicot son miembros del Gobierno de Netanyahu, que imponen la separación en los colectivos y difunden videos de árabes yendo en masa a votar", como advirtió el primer ministro durante la campaña electoral, acusó la diputada del pacifista Meretz, Zehava Galón, que llamó "victimistas" a Shaked y Akunis.

La también diputada de Meretz Mijal Rozin señaló que "la forma de terminar con el creciente boicot contra Israel no es la 'hasbará (diplomacia pública), sino poner fin a la ocupación". Rozin señaló que "Israel ha estado gobernando a otro pueblo durante 48 años, desplaza a sus ciudadanos al territorio ocupado y se comporta de forma problemática en la arena internacional". "No es suficiente rechazar a quien nos critica diciendo que están motivados por el antisemitismo, tenemos que actuar para acabar con la ocupación y mantener un proceso de paz para hacer frente a la raíz del problema y no sólo a sus resultados", añadió.

La semana pasada el presidente israelí, Reuvén Rivlin, se reunió con representantes del mundo académico y elevó lo que hasta hace no mucho apenas era una preocupación al rango de "amenaza estratégica".

El Sindicato Nacional de Estudiantes del Reino Unido aprobó el martes en una votación adherirse oficialmente a la campaña de boicot.

Sólo en EE.UU., 29 organizaciones estudiantiles han sometido a votación el apoyo al BDS en los últimos años.

Agencia EFE

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