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Un terreno imposible
Martín Galmarini y Lautaro Acosta luchan por la pelota en el medio del barro y el agua. Se jugaron 45 minutos bajo la lluvia.
Es que el campo de juego no soportó las 16 horas seguidas de lluvia, que tampoco paró a lo largo de los 45 minutos.
Lanús necesita ganar para tratar de acercarse a River (ahora que ya quedó eliminado de la Copa Sudamericana) y Tigre quiso hacer valer su localía, pero los dos se quedaron en intenciones.
Los primeros minutos se pudieron jugar a ras del suelo, pero después el terreno se fue inundando y entonces la pelota se frenaba o hacía "patito" en el agua y salía despedida, por lo que dificultaba el manejo para los dos.
En esos 45 minutos, Lanús tuvo dos situaciones de gol y Tigre una, las tres muy claras. La primera fue un remate de Diego González, que tenía destino de red y rebotó en Silvio Romero, desviándose, al lado de un poste de un azorado Javier García.
El arquero de Tigre fue protagonista en la segunda ocasión, al sacar con una mano por sobre el travesaño un remate de Lautaro Acosta, y la tercera fue la única de Tigre, un remate muy violento de Leandro Garate que rozó un poste cuando Agustín Marchesín tenía muy poco que hacer.
De fútbol hubo poco y nada, mucha lucha en el mediocampo, más por hacer equilibrio que por dominar la pelota.
Lo bueno es que no hubo mala intención, por lo que los amonestados fueron por resbalarse y no por aprovechar el campo para pegarle al rival.
El miércoles 12 de noviembre comenzará un nuevo partido, con un tiempo de 22 minutos y otro de 23, que si el clima lo permite será un partido normal y ahí podrá verse el poderío de los dos equipos.
Lo difícil para los dos es que va a ser un encuentro reducido en el tiempo, porque estos 45 minutos se perdieron totalmente.


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