6 de diciembre 2017 - 00:00

Una propuesta que, más que paz, puede traer graves convulsiones

El proyecto impulsado por el yerno del presidente, Jared Kushner, dejaría al Estado palestino sin el Este de la ciudad santa y desconocería el derecho de retorno de los árabes expulsados en la guerra de 1948.

Símbolo. La bandera israelí ondea en Jerusalén, con la Explanada de las Mezquitas, tercer sitio sagrado del islam, al fondo.
Símbolo. La bandera israelí ondea en Jerusalén, con la Explanada de las Mezquitas, tercer sitio sagrado del islam, al fondo.
Jerusalén - El nerviosismo cunde entre los palestinos y en parte del mundo árabe y musulmán por las informaciones sobre un plan de paz de Washington con inaceptables concesiones para ellos, que se suma a la supuesta intención del presidente Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital israelí.

Los palestinos temen que el liderazgo en Arabia Saudita del príncipe Mohamed bin Salmán, su interés en buscar aliados en la lucha contra Irán y su acercamiento a la Casa Blanca puedan hacer que Riad apoye la propuesta estadounidense, alejándose de los intereses palestinos.

El boceto para la paz de Estados Unidos, adelantado por The New York Times, deja a Palestina sin Jerusalén Este como capital, que podría establecerse en Abu Dis, un suburbio de la ciudad.

El supuesto plan impulsado por el asesor presidencial Jared Kushner dejaría en manos de Israel la mayoría de asentamientos, no daría contigüidad territorial completa al Estado palestino, limitaría su soberanía y no aceptaría el retorno de los refugiados palestinos a Israel.

Un visto bueno saudita supondría el abandono de las posiciones tradicionales de uno de los más relevantes actores árabes.

El presidente palestino, Mahmud Abás, viajó hace poco a Riad y, según diversos medios, habría rechazado la propuesta estadounidense que le transmitió el liderazgo saudita.

El diario egipcio Al Masri al Yom, también publicó detalles del plan, que supuestamente incluiría la cesión por Egipto de 720 kilómetros cuadrados en el desierto del Sinaí (a cambio de terrenos en el Neguev israelí) para el Estado palestino, lo que triplicaría la superficie de Gaza compensando así el espacio perdido con las colonias.

Además, habría grandes incentivos económicos al nuevo Estado por parte de Arabia Saudita, la autorización para un puerto, un aeropuerto y una zona de pesca en Gaza y la posibilidad de que Egipto se comunique con Jordania por un túnel.

A los temores sobre el plan se suma la esperada intervención de Trump, quien valora reconocer a Jerusalén como capital israelí o trasladar allí la embajada estadounidense desde Tel Aviv, aceptando así la soberanía israelí sobre toda la ciudad, incluida la parte palestina.

En esa zona ocupada se encuentra el Santo Sepulcro (lugar más sagrado para el cristianismo) y se levanta la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam y el primero para el judaísmo.

"Cada vez hay más rumores de que Estados Unidos no propone una capital palestina en Jerusalén. La percepción palestina es que Washington quiere imponer una solución de dos Estados muy sesgada, y esto está aumentando la posibilidad de que haya movilizaciones masivas y actos de violencia", señaló el analista israelí Ofer Zalzberg.

Este experto del International Crisis Group advierte que hay un contexto muy volátil y que la indignación recorre las redes sociales palestinas.

El analista de Defensa del diario Yediot Aharonot Alex Fishman advirtió ayer que las fuerzas de seguridad israelíes "se están preparando para la posibilidad de un surgimiento de violencia" y que prevén una posible "oleada de disturbios y ataques terroristas".

Estados Unidos puso en alerta a sus embajadas en la región ante la posibilidad de manifestaciones violentas, según medios israelíes.

Zalzberg cree que es posible que haya un plan que contemple una paz en la que la cuestión de Jerusalén se deje para más adelante, algo que los palestinos habrían interpretado como un Estado sin Jerusalén Este como capital, lo que "se convirtió en un rumor muy persistente en Ramala", sede de las instituciones palestinas.

En su opinión, existen desacuerdos sobre la cuestión palestina entre la elite saudita. Por un lado está el canciller Adel al Jubei, que dice que su país está con la iniciativa de paz árabe: un Estado palestino en la frontera de 1967 con Jerusalén Este como capital. Riad expresó ayer "preocupación" por la intención estadounidense y alertó que supondría "un gran incumplimiento del principio de no influencia en las negociaciones de una resolución final".

Pero por otro lado está Bin Salman, "que es joven, no está centrado en el conflicto palestino-israelí, sino en Irán, y podría querer hacer urgentemente algo que le permita contar luego con la ayuda israelí contra Irán. Así que está dispuesto a escuchar otras opciones y tomar riesgos" que otros líderes árabes nunca antes han querido correr, valora Zalzberg.

Agencia EFE

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