23 de enero 2008 - 00:00

"1408"

John Cusack esel protagonistacasi excluyentede un film quefunciona comouna versión decámara de «Elresplandor» ala vez quecomo unavariaciónminimalista de«Casaembrujada», deRobert Wise.
John Cusack es el protagonista casi excluyente de un film que funciona como una versión de cámara de «El resplandor» a la vez que como una variación minimalista de «Casa embrujada», de Robert Wise.
Hay películas de casas embrujadas, de hoteles embrujados, y con «1408» ahora también hay una película de cuarto de hotel embrujado. Sería fácil subestimar «1408» como una variación menor de «El Resplandor», una de las mejores novelas de Stephen King, pero lo cierto es que esta adaptación del cuento corto concebido originalmente como ejemplo teórico del arte de narrar funciona estupendamente bien en la pantalla.

Analizado fríamente, no sólo es una versión de cámara de «El Resplandor», sino también una variación minimalista de la obra maestra de fantasmas dirigida por Robert Wise, «La casa embrujada» (The haunting).

John Cusack es un escritor de guías de hoteles supuestamente embrujados, best sellers que encara con tanto profesionalismo como incredulidad. Con una crónica negra de medio centenar de muertes inexplicables, la habitación infernal de un antiguo hotel neoyorquino podría ser el perfecto capítulo final de su nuevo libro. Pero a diferencia de los hoteles que publicitan sus hipotéticos espectros, en este caso la administración no quiere saber nada con el cuarto en cuestión. «No dije nada de fantasmas, ni espectros ¡es solo una maldita habitacion del demonio!», explica en un rapto de ira el siniestro gerente Samuel L. Jackson.

Convertir un cuento corto en un largometraje no es fácil, mucho menos si implica mantener a un solo actor encerrado en una habitación. El director sueco Mikael Håfström superó razonablemente bien el desafío con la ayuda de los guionistas del Tim Burton de «Ed Wood» y especialmente con el talento de John Cusack, en un tour de force actoral extraordinario, capaz de volver creíbles las situaciones más irracionales, incluyendo una discusión con una heladera.

La banda sonora de Gabriel Yared es de lo más elaborado y eficaz que se ha escuchado en el género en mucho tiempo, sin apartarse del tono clásico e hiper dramático de las imágenes.

D.C.

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