24 de enero 2008 - 00:00
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Peña: «Quisiera hacer un dramón total, pero como la televisión es un negocio, no les interesa tanto que experimente, quieren ir a lo seguro; si convoco en comedia, no me van a dar un drama».
F.P.: Nuestras peleas no tienen que ver con cosas extravagantes ni extraordinarias. Tenemos una ley que data de hace 40 años, que no se modificó y trabajamos muchas horas. Sin aguinaldo ni vacaciones. Fui a las asambleas y se peleaba el bolo mínimo, que es muy bajo, no mi sueldo. Y no está nada mal que los que protagonizamos y somos cabezas visibles, estemos en esas luchas aunque cobremos más, porque de ese modo apoyamos a los más débiles.
P.: ¿Se siente privilegiada cuando le ofrecen proyectos de TV y teatro concebidos a medida como éste en «Telefé» o «Sweet Charity» en teatro?
F.P.: Sin duda estoy en un escalón más alto porque soy una actriz a la que le gusta superar su marca. Seguramente vendo, hay mucha gente que le gusta verme y los productores que me contratan saben más que yo. Como soy una «chica 'Telefé'» hace años, cada vez que me pongo a pensar qué proyecto haré el año próximo, me dicen: «Vos no te vas, te armamos un proyecto especial para vos», y eso para mí es muy importante. Lo mismo en teatro.
P.: ¿Siente presión por ser una de las apuestas con que «Telefé» abre la temporada?
F.P.: La tele le pone presión al trabajo; está en un momento difícil, extraño, aunque son ciclos. Esta vez, a diferencia del año de «Hechizada», tomé recaudos. El primero, no estuve un año grabando para un programa que estuvo en verano y fue levantado. Esa sitcom fue atípica porque no era televisiva, en el sentido que estábamos 25 días para hacer un capítulo. Esta vez me involucré mucho más. Yo no soy una actriz que contratan sólo para actuar, me meto en los libros, en la producción, pero desde un lugar constructivo, opino, escribimos juntos.
P.: ¿Siendo esta su cuarta sitcom, quisiera hacer una novela, miniserie o unitario para TV?
F.P.: Sí, quiero hacer un dramón total, absoluto, aunque sé que como la tele es un negocio, no le interesa tanto que experimente porque quiere ir a lo seguro. Si Florencia Peña convoca en comedia, no me van a dar un drama. Pero si lograra hacer un dramón, igual debo reconocer que me costaría pasarme todo un año con tensiones,me agota, me agobia. Me gusta trabajar con alegría, me gusta la risa. Por ejemplo, yo era fanática de «Montecristo», además de ser amiga de Pablo Echarri. Y le decía: «Me encanta ver la novela, pero no podría hacerla porque me muero, me ahogo». En las comedias me tiento, grabamos las escenas como quince veces.
P.: Como con Marley..
F.P.: Bueno, Marley es como un primo, eso no es serio, eso es cualquiera. Yo no podría relacionarme en la vida sin humor y creo que mi secreto es que la gente percibe que soy auténtica, que me río de verdad, que me divierto, que disfruto.
P.: ¿Qué cambios notó desde que Daniel Grinbank se convirtió en su representante?
F.P.: Me potenció y es un honor que sea mi representante, porque es un artista y un talentoso. Es loco porque no quería molestarlo cuando estaba con la producción de «The Police» y él me decía «No me molestás, sos como Sting en mujer». No me hace sentir para nada que soy una actriz sudaca cuando él se relaciona con esos megacantantes de rock. En cuanto a la comedia musical, me gustaría hacer «Legalmente rubia», pero es muy cara. Quizá en 2009...
P.: Cuando hace TV ¿qué extraña del teatro?
F.P.: El teatro es aquí y ahora, cuerpo entero y público que no te fracciona. La tele es fraccionada, podés repetir una escena veinte veces hasta que te salga. Para el que no sabe hacer televisión es muy difícil porque es muy técnica, hay que estar pendiente de muchas cosas a la hora de actuar, la luz, pararte donde te dijeron, que hables fuerte, que des a cámara. Cuando tenés mucho oficio se convierte en algo placentero, pero el teatro para mi es lo máximo.
P.: ¿Cómo es competir con una sitcom contra un Tinelli que con sus shows de canto y baile lidera el rating?
F.P.: Una cosa es Tinelli con su show y otra los actores actuando. Lo que pasa es que estamos en un momento de tanta mezcla que cuando decís que sos actor... en fin, todo el mundo es actor ahora. Creo que los años dirán quiénes son los grandes actores... como Pinti, que dice «quedan los artistas». Los grandes actores, para mí, tienen más de cincuenta, de eso no tengo dudas.
P.: ¿Cómo es este personajede Eva que debe interpretar y en qué se diferencia con los anteriores de «Casados con hijos» o «La niñera»?
F.P.: Eva es una «wedding planner» obsesiva que trae el sustento a sus hijos y a su marido vago. Este, un día se entera de un programa de intercambio de maridos con premio de un millón y decide anotarse pues cree que será la solución a sus problemas. Entonces se va a la otra casa con otra esposa y es ahí donde a Eva le mandan al nuevo marido Fabián Vena. A mí me gusta componer personajes barrocos hace años, desde «Poné a Francella». Siempre son bastante alejados de lo que soy yo en realidad, entonces con Eva siento que estoy más expuesta, porque tiene más que ver conmigo. Eva luce como podría lucir yo, es una mujer real. Me aterré al principio porque pensaba cómo seré graciosa estando vestida normal, apetecible para un hombre. Estoy acostumbrada a afearme, a alejarme mucho de mí y que la gente se olvide de que soy Florencia Peña.
P.: ¿Cómo hace para no repetirse, habida cuenta de que se trata de la cuarta sitcom que protagoniza?
F.P.: Es difícil porque no me gusta repetirme, pero pareciera que el medio me obliga más que a otros. Si en algo me parezco a un personaje anterior, me dilapidan. Entonces digo «Perdón, hay actores que hacen lo mismo hace diez años y nadie les dice nada».
Entrevista de Carolina Liponetzky




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