16 de enero 2006 - 00:00
Actualidad del arte
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• La calma que impone el verano resulta propicia para ponerse al día con los numerosos textos publicados durante 2005. Entre los imperdibles de Argentina figura «Estética. La cuestión del arte», de la crítica e historiadora del arte Elena Oliveras editado por Ariel Filosofía. Este tratado, que se remonta a los griegos y arriba a la actualidad, tiene varios puntos en común con los que simultáneamente le dedicaron al tema de la belleza Arthur Danto y Umberto Eco, pero posee además otra virtud: es el resumen de la labor docente de Olivera en la Facultad de Filosofía y Letras, es decir está ligado de modo íntimo al saber argentino de las nuevas generaciones que la tuvieron como maestra. El libro aporta interesantes citas y puede servir para consulta, pero puede leerse de un tirón, del principio al fin, como una historia -desde ya entretenida- del pensamiento filosófico que gira alrededor del arte. En otro orden de cosas, Olivera explica en la introducción que por una cuestión didáctica, sus constantes referencias a determinadas obras de arte, incluso de argentinos, es producto de la necesidad de «bajar» conceptos a ejemplos concretos, circunstancia que sin duda facilita la comprensión del ensayo y lo torna accesible al lector que no domina la materia.
ARTE, PSICOANALISIS Y MUCHO MAS
• También en 2005, la artista, arquitectay psicoanalista Gabriela Goldstein publicó el atrapante libro «La experiencia estética. Escritos sobre psicoanálisis y arte», editado por Del estante. Desde la primera página la autora aclara que hay una «forma de habitar el mundo» y que es posible compartirla. Al leer el libro, se entiende que la multiplicidad de disciplinas abarcadas por la autora, ya que al arte y el psicoanálisis se suman la filosofía y la literatura, conforman una manera de estar en el mundo que resulta más intensa, más completa y reflexiva que la del resto de los mortales. En el prólogo, Lucas Fragasso, cita a Heidegger para advertir: «Estemos preparados previamente para ver cómo se vuelve todo hacia nosotros de otra manera». Con su escribir fluido, Goldstein señala que la experiencia estética es algo « involuntario», que simplemente «sucede, acontece». Coincide con la definición del arte de Borges, quien citaba a Whitsler, que decía que es algo que sencillamente «ocurre», y para aclarar el concepto, añadía «es un pequeño milagro». Al analizar los escritos de Freud sobre su visita a la Acrópolis, y sus dudas sobre la realidad de lo que está viendo, la autora aporta lo suyo. Así, revela la expansión del campo de la percepción que puede procurar el psicoanálisis, y aborda fenómenos como el extrañamiento, la conmoción sensorial, el goce, la sensación abrumadora o el hechizo envolvente que depara el encuentro irremediablemente transitorio con lo bello.
EL SINDROME DE STENDHAL
• En «La experiencia estética», Goldstein cita a Stendhal y cuenta que en 1811 durante un viaje a Florencia, «al entrar en la iglesia de Santa Croce, abismado ante la belleza que el arte le presenta, se marea, se desorienta y urgido sale a la Piazza, donde se recupera del vahido, del éxtasis de la experiencia». Para culminar el texto, Goldstein recurre a un escrito de Poussin que se refiere «al temor a los afectos», «a la angustia que nos subyuga y nos descentra», y deja el final abierto.
LO BELLO COMO PROMESA DE FELICIDAD
• El verano brinda tiempo para releer y relacionar viejos y nuevos textos, que entrelazan las ideas en el tiempo. En «El pintor de la vida moderna», Charles Baudelaire dedica un capítulo a «Lo bello, la moda y la felicidad», donde asegura que a pesar de considerar a Sthendal «un espíritu impertinente, guasón, incluso repulsivo», se acerca a la verdad más que muchos otros al decir que «lo bello no es sino la promesa de la felicidad». Baudelaire observa que esta definición « sobrepasa el objetivo; somete lo bello al ideal infinitamente variable de la felicidad; despoja con demasiada ligereza lo bello de su carácter aristocrático; pero tiene el gran mérito de alejarse decididamente del error de los académicos». Sin embargo, en la cuidada traducción española de la editorial Gallimard, se observa: « Baudelaire cita libremente las palabras de Sthendal en su «Historia de la pintura en Italia», donde el autor dice: «La belleza es la expresión de una cierta manera habitual de buscar la felicidad; las pasiones son a manera accidental». Vale la diferencia, en ambos casos sorprende la vigencia de temas y problemas que se debaten en la actualidad.
VANGUARDIAS RUSAS
• Quienes se aprestan a visitar la feria madrileña de ARCO, podrán disfrutar de la estupenda exposición «Vanguardias Rusas» curada por Tomás Llorens, que el Museo Thyssen Bornemisza inaugurará el 14 de febrero. Al igual que la importante muestra que con el mismo título se vio hace unos años en el Centro Cultural Recoleta (gracias a las gestiones de Teresa Bulgheroni y Teresa Anchorena), la exhibición comprende un arco cronológico que va desde 1907 hasta la década del '30, y presentará secciones especiales dedicadas a la fotografía, el diseño, arte gráfico y artes aplicadas, además de los manifiestos originales. En estos tiempos, y dada la predilección de los operadores culturales por la vertiente del arte político, vale la pena recordar la célebre y honesta frase de Kandinsky durante la Primera Guerra Mundial: «Cuanto más terrible se torna la vida, más abstracto se vuelve el arte».




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