El ensayista y novelista triestino Claudio Magris encabeza
las apuestas como ganador del Nobel de Literatura, que se
otorga hoy.
Estocolmo (ANSA y AFP) --Horace Engdahl, secretario vitalicio de la Academia Sueca, reconoció ayer que una de las cosas que más lamenta fue no haberle otorgado el Premio Nobel de Literatura a Jorge Luis Borges. Pese a que es obvio que las opiniones políticas de Borges, que en algún momento apoyó el gobierno de Jorge Rafael Videla (aunque luego se arrepintió), le costaron el Nobel, la Academia rechazó ayer esa acusación. «Nunca discutimos aspectos políticos», dijo Engdahl.
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Hoy, en horas de la mañana, la Academia entregará el más mediático de sus Nobel, el de Literatura. El italiano Claudio Magris, el australiano Les Murray, el norteamericano Philip Roth y el sueco Thomas Transtroemer son los favoritos para recibir hoy el premio Nobel de Literatura, según las previsiones de la compañía británica de apuestas Ladbrokes. Los críticos literarios del diario sueco Dagens Nyheter, por su parte, mencionan a otros escritores que consideran merecedores del premio.
Entre ellos, Maria Schottenius cita al israelí Amos Oz, por el lugar en su obra para pensamientos contrastantes y religiones diversas; Stefan Jonsson propone al centenario antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, invitando a la Academia Sueca a modernizar su concepción de la literatura, y Anders Cullhed sugiere al peruano Mario Vargas Llosa. Otros nombres mencionados entre los escritores con posibilidades son Antonio Tabucchi, en el puesto 11°, y Umberto Eco, en el 37°.
Se trata sin embargo de conjeturas, ya que los miembros de la Academia no dejaron trascender ninguno de los nombres de los favoritos.
La Academia Sueca, encargada de entregar el premio, tiene 18 miembros, de los cuales cinco son mujeres, y cada año el trabajo de selección entre los escritores propuestos está a cargo del llamado Comité Nobel, de sólo cinco integrantes. El Comité presenta a la Academia una corta lista de nombres, y entre éstos los 18 votan para elegir al ganador. El primer escritor premiado con el Nobel de Literatura fue el francés Sully Prudhomme, que lo recibió en 1901. El último fue el turco Orhan Pamuk, premiado el año pasado.
Las deliberaciones de la Academia sueca, que designa al Nobel de Literatura tras un largo proceso de selección, se celebran a puerta cerrada y sus debates internos no son siempre serenos. «A veces es verdaderamente intenso, les aseguro que no se trata de una asamblea homogénea», declaró Engdahl. «Nunca sabemos por adelantado lo que va a suceder en el interior de la Academia. Hasta el último momento no se sabe con seguridad quién será el vencedor. Mantenemos la cortesía pero es un debate acalorado. Cuando se habla de literatura ocurren cosas sorprendentes», afirmó.
Engdahl está desde 1999 a la cabeza de la Academia. A los 58 años es uno de los integrantes más jóvenes de esta institución, donde la mayoría de los miembrosson septuagenarios u octogenarios. El secretario vitalicio, una figura respetada en medios culturales suecos, afirma no tener una voz preponderante en la elección del ganador.
«A veces se me presenta como a un dictador que intenta imponer su voluntad, pero nada está más lejos de la realidad y no tengo ninguna influencia en los otros», afirmó, y dijo que no siempre ha estado de acuerdo con la elección final (fue entonces cuando citó el caso de Borges). Pero una vez que la decisión está tomada, todo el mundo adhiere a ella. La primera selección comienza en febrero. Un comité de cuatro o cinco personas de la Academia examina a los 200 ó 300 autores propuestos por institutuciones literarias en todo el mundo. Un autor no puede presentarse a sí mismo.
De abril a junio, la lista se reduce a unos 20 nombres. El comité trabaja en la medida de lo posible a partir de los textos originales, y si no utiliza traducciones en varios idiomas. El inglés, el francés, el ruso y el alemán son los predilectos.
«En ocasiones recurrimos, especialmente en el caso de los poetas, a traductores que deben jurar mantener el secreto y que vienen a explicar las sutilezas del idioma original», explicó el secretario. A principios del verano, el comité propone cinco nombres al conjunto de la Academia y todos sus miembros pasan las vacaciones leyendo todos los libros de los candidatos seleccionados. Bueno, «en principio», afirma Engdahl sonriente.
En septiembre se reanudan las conversaciones en plenario y finalmente, mediante una votación secreta, se elige al vencedor por mayoría absoluta. Y si no, se organiza una segunda vuelta entre los dos candidatos que llegan en cabeza.
Cuando los académicos se encuentran en lugares públicos, se les permite hablar de los candidatos pero utilizando nombres en clave.
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