10 de abril 2008 - 00:00

Belmondo cumplió 75 y filmó nueva película

Jean Paul Belmondo con su esposa Natty. La estrella francesa,aun con una parte de su rostro paralizada por su accidentecerebro-vascular de 2001, acaba de rodar un remake de«Umberto D».
Jean Paul Belmondo con su esposa Natty. La estrella francesa, aun con una parte de su rostro paralizada por su accidente cerebro-vascular de 2001, acaba de rodar un remake de «Umberto D».
París (EFE y Especial) - Jean-Paul Belmondo, de quien algunos diarios hasta habían publicado necrológicas por anticipado en 2001, cuando sufrió un grave accidente cerebro-vascular, no sólo cumplió 75 años ayer sino que acaba de terminar el rodaje de una nueva película, «Un homme et son chien» («Un hombre y su perro»), claro, ahora sin esas escenas de riesgo para las que nunca aceptó dobles, y con la cual también festeja cincuenta años de carrera.

Con esta película de Francis Huster, ahora en su fase de montaje, convertido en un profesor jubilado y solo en lucha por sobrevivir con dignidad, Bebel, como lo llama el público francés y sus amigos, regresó al cine tras varios años de inactividad forzada.

El accidente le sobrevino en agosto de 2001, mientras estaba de vacaciones en Córcega con su esposa Natty, y lo dejó paralizado de la parte derecha. El nuevo film es un remake de «Umberto D» (1951), el clásico del italiano Vittorio De Sica, que comenzó a rodarse el pasado enero, cincuenta años después de que en 1958 Belmondo debutara con la película «Les tricheurs» («Los tramposos»), de Marcel Carné.

Paradójicamente, para una estrella identificada con el cine popular, policial y de acción, la fama la obtuvo en 1959 gracias a Jean-Luc Godard con el mítico film de arte y ensayo «A bout de souffle» («Sin aliento»), partida de nacimiento de la llamada «Nouvelle Vague» del cine francés. Actuó luego con Godard en otros títulos no menos apreciados por los cinéfilos, «Une femme est une femme»» («Una mujer es una mujer», 1962) y «Pierrot le fou» («Pierrot, el loco»). También actuó para otros cineastas de la Nouvelle Vague, como Louis Malle, que lo dirigió en «Le voleur» («El ladrón», 1967), y Francois Truffaut en «La sirena del Mississippi» (1965).

Otros de sus clásicos fueron «El hombre de Río», de Philippe de Broca, «El hombre que amo», de Claude Lelouch, «Moderato Cantabile», de Peter Brook, «Un cura» y «Morir matando», de Jean Pierre Melville y, entre tantas otras, «La viaccia», de Mauro Bolognini.

Belmondo, poco después, no tuvo inconveniente alguno en abandonar la cresta de la ola de las vanguardias de su tiempo para convertirse en uno de los actores más populares y prolíficos en films de acción o policiales, como «Borsalino», «Alias Ho!», «El profesional» y «El marginal».

Figura monumental en su país, pero también reconocido en el extranjero, Belmondo nació en 1933 en el barrio vecino a París de Neully-sur-Seine, en una familia de artistas, pues su padre era un importante escultor, miembro del Instituto de Francia, y su madre pintora. Su última aparición en la pantalla grande, antes del accidente, fue en julio de 2000, con la comedia «Amazone», de Philippe de Broca. Un tiempo antes, en 1998, había reaparecido con la otra gran estrella francesa, Alain Delon (con quien había compartido cartel en «Borsalino») en el fallido film «Los profesionales» («1 chance sur 2»), de Patrice Leconte.

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