19 de enero 2006 - 00:00

De cómo hundir a buenos comediantes

«Más barato por docena 2» parece mal hecha a propósito,al punto de que no sólo no tiene un gag que funcione sino que aniquila el talento de Steve Martin y Eugene Levy.
«Más barato por docena 2» parece mal hecha a propósito,al punto de que no sólo no tiene un gag que funcione sino que aniquila el talento de Steve Martin y Eugene Levy.
«Mas barato por docena 2» (Cheaper by the dozen 2, EE.UU., 2005, dobl al español) Dir.: A. Shankman. Int.: S. Martin, E. Levy, B. Hunt, C. Electra, H. Duff.

Peor que una comedia que no da risa es que el asunto sea tan tan extremo como para liquidar el talento de dos excelentes comediantes. Y en este caso la comicidad es asesinada de tantas maneras distintas que no se puede describir. La falta de gracia es tan notable que se vuelve sospechosa: aunque sea por pura casualidad algún gag tendría que haber resultado divertido.

A favor de quienes se complotaron para producir este producto que da pena sólo se puede decir que el doblaje al castellano no los ayuda para nada. Otro detalle que los podría redimir sería la presencia en el elenco de Carmen Electra e Hilary Duff, sólo que esta película es tan apta para todo pùblico como para herir la sensibilidad de un niño de 7 años.

Steve Martin
llorò camino al banco mas de una docena de veces, y es de esperar que esta vez el cheque haya valido la pena. Nunca estuvo peor como acá, repitiendo el rol de un padre que tiene que soportar las diabluras de unos chicos demasiado traviesos. Eugene Levy, el actor que conoció la fama gracias a su papel de reparto en la saga de «American Pie», debe haber aprendido ese tipo de sacrificio del pobre Martin, ya que es terrible cómo se las arregló para perder toda su gracia y carisma de siempre.

La trama tiene que ver con el intento de Martin por tener una última vavación con todos sus hijos antes de que crezcan y lo abandonen, sólo para terminar batiéndose en duelos seudodeportivos con su vecino Levy. Por último, solamente queda recomendar al lector que no intente analizar esta trama sin la ayuda de un psicólogo, un arqueólogo y un terapeuta especializado en vidas pasadas y «mal karma».

D.C.

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