10 de febrero 2006 - 00:00

Denuncia que perdió vigencia

Denuncia que perdió vigencia
"Amén", que aparece algo tardíamente en DVD (se estrenó en los cines en octubre de 2002), es una versión libre de «El vicario», controvertida obra teatral de los 60 cuyo asunto es la presunta complicidad, o el silencio, del Papa Pio XII durante el nazismo, y cuya naturaleza era fuertemente antieclesiástica. El film, en consecuencia, es anacrónico.

Más allá de lo que pudo, por omisión, haber cometido aquel Papa (cuya acción real nunca terminó de ser del todo estudiada), Juan Pablo II, durante el Jubileo del 2000 en Polonia, pidió en el « Documento Vaticano sobre el Holocausto» un histórico perdón a los judíos «por la actitud de la Europa cristiana que facilitó los crímenes de Hitler», pero la película ilustra estos hechos como si la Iglesia no hubiese hecho su acto de contrición o le siguiera dando la espalda a ese drama histórico.

Formalmente, «Amén» es una película clásica, sin la vieja garra de Costa-Gavras («Z», «La confesión»), y en su primer tramo hasta algo ingenua. Resulta difícil creer que el oficial nazi Gerstein, experto en desinfecciones de barracas, se entere tan tardíamente cuál era el uso que se le daba al gas Zyklon B. Como film sobre el Holocausto, tampoco tiene el vigor emotivo o la crudeza de algunos títulos de los últimos años. Sin embargo, con sus limitaciones, se ve con interés, y algunos de los antiguos recursos de su director siguen teniendo efecto, como el suicidio inicial, el inoportuno saludo nazi de un chico, y la tensa espera de Gerstein y el sacerdote Fontana ante la radio, cuando aguardan en vano un mensaje condenatorio del Papa en su discurso navideño. Aun más que los protagonistas (Ulrich Tukur como Gerstein y Mathieu Kassovitz como Fontana), sobresale en el elenco el menos conocido actor Ulrich Mühe como el Doctor. Su mirada helada llena toda la pantalla.

Marcelo Zapata

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