«Domicilio
privado» sigue
el esquema de
un policial de
ocupación de
domicilio, pero
el fondo
árabe-israelí lo
vuelve más
complejo.
«Domicilio privado» («Private», Italia, 2004, habl. en árabe y hebreo.). Dir.: S. Costanzo. Guión: S. y C. Costanzo, S. Quashua, A. Cremonini. Int.: M. Bakri, l. Miller, A. Omari, T. Russo, H. Ayoub, K.E. Hassan Aly, M. Alsaying, N. Shafir, S. Lachmy.
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El esquema inicial de esta historia recuerda vagamente el de ciertos policiales norteamericanos de bajo presupuesto y muy larga data, donde una familia común se ve invadida por gente de armas, y de otro pensamiento, que dice que no va a causar daño a la casa ni a los habitantes, porque su objetivo es otro (por ejemplo, esconderse unas horas o vigilar a un vecino), pero indefectiblemente su sola presencia deja todo alterado, inclusive cuando después desaparezca y pueda suponerse que hay un final feliz.
El detalle es que ese esquema también recuerda claramente ciertos hechos de prensa diaria, bien actuales, cuya solución todavía parece bastante lejana, y quién sabe si feliz. Aun más, se dice que la película reelabora un hecho de la vida real, según el cual una familia palestina, de buen nivel económico, que vive tranquilamente en un lugar más o menos verde de las afueras, a mitad de camino de cualquier parte, ve su casa invadida por soldados israelíes que quieren usarla debido a su valor estratégico.
A los militares les interesa el piso superior, pero mandan en todo el edificio. El dueño de casa, un directivo docente que simpatiza con la cultura occidental, trata de contemporizar sin perder autoridad, sobre todo delante de los suyos. Y los suyos tratan de entender lo que pasa, comprender al padre, y desatender a los intrusos, lo que se hace cada vez más difícil.
Con reglas de juego que cambian unilateralmente, prejuicios que afloran de continuo, y los nervios de punta en ambos lados, es lógico que empiecen a aflorar problemas concretos de convivencia, paciencia, alimentación, libertad personal, respeto a los demás, y, en especial, respeto propio.
¿Cómo afronta cada miembro de la familia, sobre todo los jóvenes, eso que está pasando dentro de su propio hogar, y que les quita no sólo la tranquilidad?
El título original es «Private», que en italiano significa «Privados». Sí, en italiano, porque esta tensa película muy bien interpretada por actores palestinos e israelíes se filmó en Reggio Calabria, y es, curiosamente, una producción italiana, dirigida con mano firme, buen equilibrio en la pintura de personajes y situaciones, y buen manejo del suspenso, por un director debutante, Saverio Costanzo, a quien conviene tener en cuenta. Dicho sea de paso, es hijo de Maurizio Costanzo, recordado libretista de «Un día muy particular», «La casa de las ventanas que ríen» y (de todo hay que hacer en la vida) «Culastrisce nobile veneciano».
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