Cuando en el año 2005, los kioscos de diarios y revistas de la Argentina debutaban tímidamente como canal de comercialización del DVD, no eran muchos los que apostaban por su continuidad. Dos años más tarde, dicho canal casi ha equiparado el volumen de facturación de los canales tradicionales y, a diferencia de éstos, goza de algunas ventajas comparativas que permiten vislumbrar un techo todavía lejano. El kiosco permite una exhibición más amplia de los títulos disponibles, no sólo en el nivel de visibilidad sino también en lo que hace a la dispersión geográfica, y cumple con una de las premisas de la industria en su lucha contra la copia ilegal: asegura la presencia de los originales en los mismos lugares en los que se comercializan las copias, lo que sumado a un precio competitivo es la única forma efectiva de combatir un fenómeno cuyo origen debe rastrearse en las dificultades de acceso. Pero además de estas virtudes, el kiosco ha permitido el desarrollo de un interesante catálogo de títulos clásicos, que es el que en definitiva nutre las diferentes colecciones que se consiguen actualmente, permitiendo que películas cuyo marketing se ve habitualtemente relegado -la tendencia es reforzar la presentación y difusión de aquello que es «novedad» y que como tal ya goza de un enorme trabajo de mercadeo- estén a la vista del público en ediciones de varios miles de unidades. De esta manera, y más allá de los resultados puntuales de uno u otro título, lo que se genera es un hábito por el cine que es fundamental a la hora de generar beneficios a través de la venta directa, sector que en el mundo ya duplica las utilidades que genera el alquiler en videoclubes.
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Con un parque de más de 4 millones de reproductores de DVD en el país, una venta de 30.000 unidades en los kioscossigue siendo una venta de nicho, que no alcanza siquiera al 1% de los potenciales consumidores.
Finalmente, los kioscos amplían el acceso al DVD en zonas que no pueden ser cubiertas por otro tipo de canales de comercialización, algo que puede comprobarse en el interior del país, donde hoy en día se concentra el 70% de las tiradas a kioscos en virtud de los consumos registrados, lo que habla también de la dispersión del parque de reproductores de DVD que, algunos años atrás, se concentraban únicamente en las grandes ciudades argentinas.
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