La jornada del 18 de mayo, hace exactamente una semana, fue negra para las plataformas de streaming en Wall Street. Tanto es así que muchos de los analistas del mercado aseguran que sus efectos serán profundos, irreversibles y veloces.
EE.UU.: semana negra para los gigantes del streaming
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La mayor parte de los medios especializados estadounidenses, en particular Variety, que le consagró su tapa, dan cuenta del mazazo que sufrieron por igual Disney, Netflix, Warner Bros., Discovery y Comcast, que vieron esfumarse decenas de miles de millones de dólares de capitalización bursátil en los primeros cinco meses del año. Esto es lo mismo que los gigantes de la tecnología, como Amazon y Apple. “Los inversores han hablado”, rotuló Variety como una lápida, medio para el cual la analista de mercado, Liska Schmitz, dijo: “Wall Street ya no premia el crecimiento de los suscriptores. Los inversores se fijan más en la rentabilidad”.
Todo indica que ha llegado la hora del recorte de gastos en los más diversos ángulos. “La burbuja del streaming que impulsó las acciones de las empresas de medios y entretenimiento en 2019 y 2020 prácticamente ha estallado”, agregó. “La caída de los precios de las acciones está coincidiendo con el aumento de los tipos de interés, la inflación y las cargas de deuda más pesadas de lo habitual en los mayores conglomerados. La mayor presión para obtener beneficios y la necesidad de pagar más por el servicio de la deuda forzarán inevitablemente un retroceso -al menos a corto plazo- de la oleada de gasto en producción, marketing y distribución de contenidos”.
El efecto sobre la producción se reflejará pronto, ya que casi todos los observadores consultados han coincidido en que se terminó la era de los streamings-magnates de manos abiertas, y que esto tendrá un efecto dominó en Hollywood y su producción de contenidos. El quid del problema es que, tras más de una década de acelerado recambio, Hollywood ha llegado al punto más precario de su revolución digital, en el que las envejecidas operaciones lineales en televisión y cine se debilitan más rápido de lo que las nuevas plataformas pueden ser rentables. ¿Cómo llenar ese vacío?
Disney, Warner Bros. Discovery y, en menor medida, Comcast y Paramount apostaron por el streaming pero se han visto más perjudicados que los que no lo hicieron, como Fox Corp. “Si bien no hay vuelta atrás en el camino que han elegido, parece tener sentido que el golpe de Netflix contra el muro de los suscriptores obligue a cada empresa a reevaluar sus planes de gasto y sus propias estimaciones a largo plazo”, escribió el analista Robert Fishman.
Netflix
Netflix, la empresa pionera que demostró cómo se podía ser rentable con suscriptores y sin publicidad, recibió el mayor golpe de todos, perdiendo casi 50% de su valor de capital en cuatro semanas. La advertencia que hizo Netflix el 19 de abril de que perdería hasta 2 millones de suscriptores en el segundo trimestre se ha interpretado como una señal de que todo el sector sufrirá lo mismo, especialmente en Estados Unidos, donde los consumidores están abrumados de opciones.
La rapidez con la que el mes pasado Netflix dio un giro a la hora de introducir publicidad en la plataforma -tras años de negar que alguna vez la fuera a tener- fue otro indicio de que sus previsiones se estaban derrumbando.
La conmoción llevó a Netflix a recortes de costos tras años de fuerte gasto en contenidos. La semana pasada, despidió a 150 empleados, la mayoría en Estados Unidos, tras recortar 25 puestos en su grupo de marketing en abril. Los recortes incluyeron la eliminación de 70 puestos en su división de animación.
“Que Disney compre Netflix no es tan descabellado como sonaba hace unos meses”, dijo el analista Rich Greenfield en declaraciones que también reproduce Variety.
En 2016, se rumoreó que Disney podría estar interesada en adquirir el principal streamer de la industria, pero nunca se materializó un acuerdo y las opiniones en Wall Street estaban divididas sobre si sería una buena combinación o un riesgo demasiado grande para el histórico gigante del entretenimiento.
Una movida como ésa, en el oscuro entorno actual del audiovisual, podría asustar a los inversores, quienes tal vez rechacen una operación de esas magnitudes que obligue a una empresa a acumular grandes cantidades de deuda nueva.
Es muy reciente la fusión de Warner Bros con Discovery, cuyas acciones han bajado 30% desde que empezaron a cotizar el 11 de abril. La fusión combina las marcas más importantes de Warner Bros., HBO y Turner con una gran cantidad de contenidos. Sin embargo, el nuevo equipo debe hacer frente a una deuda de 55.000 millones de dólares en el balance, definitivo.




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