"El juego del miedo 2"

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«El juego del miedo 2» («Saw 2», EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: D. L. Bousman. Int.: D. Wahlberg, S. Smith, T. Bell, G. Plummer, D. Meyer.

La primera «El juego del miedo» no podía sostener su contundente premisa de mostrar dos hombres que deben descuartizarse mutuamente para sobrevivir a la desquiciada competencia del misterioso psicopáta apodado «Jigsaw». La secuela en cambio no le da tanto énfasis a la truculencia como único elemento de interés para fans, y mejora al combinar los jueguitos sádicos de este genio del mal -que ya tiene preparada una tercera aparición- con un perfil más elaborado de los personajes.

La principal víctima está atrapada en un doble juego. Es un policía de carácter violento y métodos non sanctos, que debe mantener un extenso diálogo con el mismísimo Jigsaw (un excelente Tobin Bell) si quiere salvar a su hijo de una de las diabólicas competencias de este archivillano. Para que las cosas empeoren, el hijo del detective no sólo está sujeto a todas las sorpresas sádicas dispuestas en una casa-trampa, sino que está rodeado de delincuentes que fueron detenidos por su padre, Hay varios homenajes a películas de terror, y en especial un foso lleno de jeringuillas como castigo a una drogadicta es una atroz y audaz reelaboración de una de las mejores secuencias de un clásico de Dario Argento. Sólo con mencionar esta secuencia basta para dar una idea del nivel de violencia y gore que tiene esta película decididamente no apta para espectadores asustadizos.

En todo caso, la película no depende del gore para generar un clima de tensión permanente y creciente. El guión aumenta el tono exasperante al pasar de la guarida del criminal donde es interrogado por la policía a los monitores por donde se siguen las desgracias de las víctimas atrapadas y con menos de dos horas para liberarse o morir de un modo horrible a causa de un gas venenoso. Como hay demasiada gente atrapada, no se ahorran variantes creativas que sostienen el ritmo y la acción como para que la cosa no decaiga nunca.

La estética tipo clip heavy metal es un punto débil que sigue la lìnea del primer film, pero las actuaciones, incluyendo un bien aprovechado
Tobin Bell, el policía Donnie Walhberg y algunas figuras de culto como Dina Meyer ayudan a que este festín sangriento pueda recomendarse a los fans del género.

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