12 de marzo 2014 - 00:20
Karin Lechner abre mañana temporada sinfónica del Colón
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Karin Lechner, además de pianista también directora de orquesta: “Aún no me doy cuenta del efecto de dirigir tocando el piano, es un poco pronto y necesitaría más experiencia como directora”.
K.L.: De eso sí soy más consciente. El año pasado dirigí los "Nocturnos" de Debussy en Caracas (nota: en el marco de un festival que incluyó actuaciones junto a su hermano Sergio Tiempo, a su hija Natasha Binder y a su madre, Lyl Tiempo), y antes de los ensayos mis amigos me decían que no tenía que tener miedo, porque yo sabía lo que quería con la música, y eso me iba a dar la clave para dirigir bien. Si uno es músico, hace música en el piano, o dirigiendo, y si sabe lo que quiere lo puede transmitir a los músicos de una manera más clara. En los ensayos yo cantaba, expresaba lo que quería. También dirigí en esa oportunidad a Natasha en conciertos de Liszt y Ravel, y ahí mi ventaja era que yo conocía lo que ella hacía, y eso no siempre ocurre entre director y solista. No es frecuente.
P.: ¿Qué director de aquellos con los que colaboró a lo largo de su carrera le dejó un recuerdo especial?
K.L.: Mi padre, Jorge Lechner, pianista y director, me dirigió en dos oportunidades, y ése es un recuerdo muy vívido y muy emotivo.
P.: Evidentemente cada regreso a Buenos Aires debe ser significativo para usted.
K.L.: Cada vez que vuelvo es una excitación nueva. Lo que más extraño es la gente y su calidez. Buenos Aires me recibió con un sol pleno en todos los sentidos. El Colón era mi segundo hogar cuando yo vivía aquí, mi papá me llevaba al Teatro, donde él trabajaba, yo conocía a todos los empleados. Yo estaba inmersa en el mundo de la ópera desde niña, y él me guiaba en ese recorrido. Tuve esa suerte porque esa riqueza de estar en un mundo de música diferente es un privilegio. Hay cosas que cambiaron en el edificio, como la puerta de Cerrito, o los ascensores, pero la mística del Colón está intacta.
| Entrevista de Margarita Pollini |




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