5 de febrero 2008 - 00:00

"No pagamos 50 pesos para hablar pavadas"

La conductora estrella de la cadena «Telemundo» en Miami dice que a los participantes de sus talk shows «no se les paga explícitamente sino que se los premia con becas y ayuda básica».
La conductora estrella de la cadena «Telemundo» en Miami dice que a los participantes de sus talk shows «no se les paga explícitamente sino que se los premia con becas y ayuda básica».
Laura Bozzo es la Susana Giménez peruana, desde hace un tiempo famosa en Miami por trabajar para la cadena «Telemundo». Aunque dice admirar a la estrella de la TV argentina, otra diferencia entre ambas radica en que Bozzo dice dedicarse al «talk show social», mientras el género de Giménez es bastante más amplio.

Dialogamos con Bozzo, quien estuvo detenida en Perú durante tres años mientras conducía su programa desde un arresto domiciliario muy mediático, que multiplicó aún más su notoriedad. Ahora está en el país porque quiere traer «Laura en acción» a la Argentina y producir especialmente otro programa.

Periodista: Recuérdenos el porqué de su arresto domiciliario.

Laura Bozzo: Si bien fue espantoso, si tuviera que retroceder el tiempo, lo viviría otra vez. La causa de mi arresto surgió cuando saqué a la luz una hija no reconocida del entonces candidato a la presidencia, Alejandro Toledo. Y si bien el tipo luego la reconoció, a mí no me querían libre y tuvo que absolverme la Corte Suprema. Tengo gente que me ama y gente que me odia, algunos que quisieran verme quemada en la hoguera y otros tantos que durante mi juicio hacían marchas de seis y siete horas pidiendo mi liberación. Las mujeres pobres organizaban movilizaciones a mi favor mientras los poderosos me veían como el demonio que quiere darle algo de dignidad a esa masa ignorante que ellos pretenden dominar, a cambio de pan y una bolsa de arroz.

P.: También tuvo una causa por enriquecimiento ilícito y se habló del collar que le regaló Vladimiro Montesinos..

L.B.: Fue todo un invento para sacarme del medio. No olvide que mi poder de convocatoria llegó a ser tal que las mujeres pobres juntaban más manifestantes en mi nombre que el que lograba cualquier político. Quisieron darme un susto pero no pudieron.

P.: ¿Y por qué cree que tiene tanta convocatoria?

L.B.: Porque a diferencia de todos los programas, nosotros tenemos una organización de la vida social que fue siempre lo que nos caracterizó y nos hizo líderes. Cuando comenzamos con los talk shows, decidí que debíamos añadir un valor agregado, esto es, equipos de personas que dieran solución a los problemas que contaba la gente en TV. Y de ahí se convirtió en el único programa con ayuda médica, psicológica, asesoramiento legal, asistencia con becas, fomento a microempresas, etcétera. Además ofrecemos campañas de lucha contra el maltrato y la violencia doméstica y yo trabajo en la causa de la lucha contra el machismo, con lo que el programa de TV no es sólo show sino una forma de llegar a la gente menos instruida y abrirle los ojos. En nuestros países la ignorancia sobre cuáles son nuestros derechos es tan grande, además de la falta de justicia, que cuando vas a la comisaría a denunciar, el policía te dice: «Y... pero el golpe se lo dio su marido.»

P.: Usted es abogada y doctora en Ciencias Políticas, ¿cómo llegó a ser conductora de TV? ¿Le atraía la farándula?

L.B.: Nunca pensé que iba a terminar animando un show de TV porque me dedicaba a mi profesión. Igual, ahora que hago memoria, registro que no me sentía del todo plena porque pensaba «Qué aporto». Fue pura casualidad, cuando trabajaba en la Municipalidad de Lima, el canal me entrevistó para el noticiero. Les encantó mi forma de responder y me ofrecieron un programa periodístico que luego fue un talk show.

P.: ¿Cuánto cobran los participantes por asistir a su programa?

L.B.: No se paga de manera explícita sino que los premiamos con asistencia de becas y ayuda básica. Formé más de dos mil comedores populares y veo la forma de educar, de dar ayuda legal gratis. Hemos hecho operaciones a corazón abierto, donado casas, no son 50 pesos para ir a hablar pavadas.

P.: En la Argentina los talk shows pasaron de moda...

L.B.: Acá ya fueron porque todavía no han visto el mío [Se ríe]. Yo creo que en Argentina tendría mucho éxito porque la clave no pasa sólo por el género. En mi caso, añado algo de reality con «Laura en acción», donde persigo a los infieles, por ejemplo, me meto en los hoteles.

P.: ¿Y cree que eso tendría éxito aquí? Por caso, cuando la AFIP se metió en los hoteles a la pesca de morosos tuvo que dar marcha atrás...

L.B.: No digo que sería exitosasólo por eso, es un caso, también hago seguimiento de niñas prostitutas y las ayudo, de chicos que se drogan, quiero hacer un programa en las cárceles...

P.: Aquí abundan los «docurrealities» sobre drogas, marginalidad, prostitución, de hecho uno se llama « Cárceles».

L.B.: Pero creo que en Argentina me iría bien porque los géneros no mueren, los que pasan en todo caso, son los conductores o las fórmulas arcaicas. Por ejemplo, Susana o Marcelo Tinelli, no pasan de moda, y algunos géneros tampoco, mientras hay talk shows que se tienen que reinventar porque no va más el caso por el caso, la pelea por la pelea, eso ya murió. Pero un programa como el mío no se vio. No lucramos con la desgracia ajena, sino que ayudamos. Si tengo casos como el de una chica violada por su propio padre, al que metimos preso y luego se suicidó en la cárcel, en los que literalmente les cambio la vida me digo «Valió la pena».

P.: ¿Es vecina de Susana Giménez en Miami?

L.B.: A Susana la conocí allí y me impresionó su personalidad, tan auténtica, sin poses, sencilla, divertida, no actúa, no es prefabricada. Cuando estuve arrestada me daba fuerzas; ella y Ricardo Montaner siempre me llamaban en mis cumpleaños. Cuando salí en libertad nos dejamos de ver pero espero encontrarla pronto porque en Miami salíamos mucho.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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