17 de abril 2001 - 00:00

Pane, buena síntesis tanguera

El trío de Julio Pane, uno de los másgrandes bandoneonistas de una generación que comparte con Rodolfo Mederos, Daniel Binelli y Néstor Marconi; todos ex integrantes de importantes orquestas típicas, ha alcanzado la madurez. La propuesta, inicialmente plasmada en el disco «A las orquestas» editado el año pasado, consiste en rescatar muchas de las más significativas composiciones del pasado, poniendo el énfasis en el repertorio de las décadas del '20 y del '30.
A la vez, mezclarlas con piezas más nuevas o menos conocidas, de autores como Edmundo Zaldívar hijo -el vals «Vieja casa»- o del propio Pane -»Interludio»-. No hay en este músico una intención marcada de romper con las tradiciones; casi podría decirse que al contrario. Sin embargo, a partir de los grandes cambios iniciados en el tango por figuras como Alfredo Gobbi, de quien hacen una muy buena versión de «El andariego», Osvaldo Pugliese o Julio De Caro, miran hacia el futuro. No quedan afuera ni el pianismo de Horacio Salgán, ni las búsquedas formales de Astor Piazzolla, ni las libertades melódicas de Eduardo Rovira, ni el virtuosismo bandoneonístico de Aníbal Troilo, Pedro Maffia o Pedro Láurenz.

Pane, como varios de sus colegas generacionales, es a la vez una síntesis de lo que pasa en el tango en esta era post-Piazzolla y un eslabón para los músicos más jóvenes, en una línea que alguna vez Horacio Ferrer bautizó como «renovadora».

En relación al primer álbum, la lista de títulos se ha ampliado; y ya prometen una segunda grabación para muy pronto. Pane, entonces, hace gala de sus capacidades en sus solos de «Boedo» o «Interludio»; o se luce junto a sus compañeros en arreglos de «Tierra querida», «Amurado», «Milonga sentimental», «Los mareados», «Recuerdo», «Mala junta», «Nocturna», «Responso», «Taconeando» o «Quejas de bandoneón».

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