Sin llegar al
nivel de
comedia negra
en la que la
risa convive
con la mueca
de dolor,
«Cinco
mujeres con el
mismo vestido
» es un
entretenimiento
ideal para
público
veraniego que
quiere evadir
el humor
televisivo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Aquí no hay grandes sorpresas, ni se transgrede cierto costumbrismo previsible. Los mejores apuntes de la obra tienen que ver con el sexo. Ahí las chicas ganan en soltura y complicidad. Cuentan anécdotas graciosas y se divierten provocando a los invitados que atisban por la ventana; pero cuando se ponen a hablar de drogas, discriminación homosexual, intolerancia religiosa o abuso de menores, emerge un tonito «pour épater le bourgeois» con remate políticamente correcto que, a decir verdad, aburre un poco.
Un material de este tipo hubiera requerido un elenco más ducho en esto de pasar abruptamente de la comedia al drama, y del gesto ridículo a la bajada de línea. Sólo
El resto del elenco está bien marcado y le sobra material para lucirse, sólo falta que levante vuelo.
Dejá tu comentario