Ya emplazado,
pero aún sin
fecha de
inauguración,
el costoso
puente de
Santiago
Calatrava en
Venecia (20
millones de
euros) es
criticado ahora
porque está
cediendo y
necesita ser
monitoreado al
menos por
cinco años.
Roma (Efe) - Un equipo de técnicos tendrá que monitorear las 24 horas y durante al menos cinco años el ya de por sí polémico puente diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava en Venecia, para ver su «comportamiento». Según explica el responsable de la obra por parte del Ayuntamiento, Salvatore Vento, en las últimas pruebas de peso realizadas, el elegante y extremadamente delgado arco cedió un centímetro.
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Estos datos no son preocupantes, según el ingeniero Vento, ya que la obra ha sido proyectada para moverse hasta cuatro centímetros, pero la característica de que el puente tiene vida propia y se mueve continuamente obligará al consistorio a vigilarlo. Por ello, en el puente se han instalado ya una serie de sensores que registraran cada mínimo movimiento de las bases y los comunicarán a un equipo de expertos.
El director del montaje del puente, Roberto Casarin, en declaraciones publicadas por el diario «La Repubblica», precisa que la vigilancia es una pura precaución y que los datos surgidos de las pruebas son absolutamente tranquilizadores. Aún así, Casarin explica que se ha firmado un contrato de cinco años con una empresa italiana para el monitoreo del puente y que costará al Ayuntamiento 7.000 euros anuales.
La noticia de la necesidad de una constante vigilancia del puente de Calatrava levantó las críticas de la oposición conservadora en la corporación municipal.
El miembro del partido derechista Alianza Nacional y presidente de la comisión municipal sobre la construcción del puente, Raffaele Speranzon, denunció los continuos aumentos del presupuesto para la construcción del puente, al que ahora habrá que añadir además la «costosa vigilancia».
Según Speranzon, del presupuesto de unos cinco millones de euros que se aprobó al inicio «se ha llegado a los veinte millones de euros» y el precio continuará aumentado si se considera que «el puente es completamente artesanal y que cualquier tipo de reparación o de sustitución se una de sus partes será costosísima».
Vento rechazó las críticas y explicó que la vigilancia de una obra tan « delicada y ligera» estaba prevista y que es «absolutamente normal».
La construcción y emplazamiento del puente de Calatrava no fue nada fácil y desde el principio estuvo rodeada de polémicas de todo tipo. Las primeras dificultades comenzaron cuando se comprobó que faltaba un acceso para los discapacitados y se tuvo que improvisar un ascensor para que las sillas de ruedas pudieran acceder al puente.
Después, el mismo Calatrava tuvo que intervenir y calificar de «falsas» las afirmaciones sobre que su creación dañaría las orillas de los canales sobre las que se asienta, como publicó la prensa local. Superadas estas polémicas, la inauguración del puente, que se esperaba para antes del histórico carnaval veneciano, sigue retrasándose y aún no tiene fecha y tampoco un nombre.
El puente de Calatrava, el primero que se construye después de 125 años en esta ciudad, será el cuarto del Gran Canal, junto a los de Rialto, Accademia y Scalzi.
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