Actriz antes que cantante, Rita Cortese deleita tanto con sus tangos como con sus apuntes y comentarios sobre el repertorio.
«El amor, ese loco berretín». Actuación de Rita Cortese (canto). Con Facundo Ramírez (piano, dir. musical) y Fabián Leandro ( guitarra). (Hotel Faena, miércoles y sábados en trasnoche.)
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Hace tiempo ya que a su mucho más conocida carrera de actriz, Rita Cortese ha decidido sumar la profesión de cantante. Pasó en algún momento por los boleros y las canciones románticas; y ahora es el turno del tango. Su estilo evoca, indiscutidamente, a las cantantes de la primera parte del siglo pasado, y en su manera de cantar está muy presente la actriz que sigue siendo, aún en este show que está concebido como un recital de temas musicales.
El repertorio también es de títulos antiguos, en muchos casos con una fuerte dosis de humor en sus textos. Así, a lo largo de las dos partes de «El amor, ese loco berretín», pasan piezas emblemáticas del género rioplatense, como « Malevaje», «Nunca tuvo novio», «Enfundá la mandolina», «Gorda», «Che Bartolo», «Griseta», «Fruta amarga» -uno de los mejores momentos de su espectáculo-, «Cuando tú no estás», «Alma en pena», «Viejo smoking» o «Uno». El formato es sencillo y Cortese lo maneja con comodidad. Y aunque en rigor se trata de una sucesión ininterrumpida de piezas musicales, no faltan los comentarios -aparentemente improvisados- ni las bromas alusivas a las canciones que se van escuchando. En el pianista y director Facundo Ramírez y en el guitarrista Fabián Leandro, la cantante-actriz encontró un respaldo muy interesante. Y si bien la tarea de los músicos se limita fundamentalmente a acompañarla, también hay espacio para las participaciones cantadas y los diálogos -con Ramírez- y para los momentos puramente instrumentales, con «Unión Cívica» y «A fuego lento». R.S.
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