Sátira-homenaje al kung fu

Espectáculos

Antes que Bruce Lee fuera la leyenda que finalmente fue, las películas de artes marciales ya eran una rentable industria en todo el sudeste de Asia, negocio en el que también participó Lee cuando Hollywood le dio la espalda por cuestiones raciales. Si bien los productos de ese origen contaban con argumentos que no iban más allá de la típica historia de «trompada-patada-trompada», en los últimos tiempos se ha realizado todo un trabajo de revalorización del género, tanto en sus aspectos culturales como en el campo de los efectos especiales y la imaginería utilizados por estas películas de bajo presupuesto y mucha acción.

Trabajos como «El tigre y el dragón», o más recientemente «Héroe» y «La casa de las dagas voladoras», son el inevitable marco de referencia para «Kung Fusión», película escrita, dirigida y protagonizada por Stephen Chow, que además cuenta con coreografías diseñadas por Yuen Wo Ping, el artista detrás de los combates de «Matrix». La historia es bastante sencilla: Sing (Chow) es un malviviente que desea unirse a la «Banda del Hacha», una poderosa organizaciónque domina el submundode la ciudad, y para lograrlo-decide aterrorizar a una pequeña barriada a la que supone una presa fácil. Todo se complica cuando descubre que, en realidad, los aparentemente pacíficos habitantes del lugar son eximios maestros del kung fu, algo que experimenta en carne propia a través de singulares golpizas.

Combinando secuencias musicales, peleas con guerreros voladores y toda la parafernalia habitual, «Kung Fusión» se erige como una sólida comedia de acción que, satirizando los paradigmas del género, no hace otra cosa que ofrecer un homenaje cinematográfico de gran calidad, con la cuota de originalidad que desde hace tiempo se extraña en Hollywood y sus alrededores.

H.M.

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