El gobernador de California Arnold Schwarzenegger, a quien en sus épocas de actor acosaron hostilmente los paparazzi, se tomó su venganza. El primer día de este año aprobó un nuevo decreto, el más duro del país, contra la invasión de la privacidad que suelen practicar los fotógrafos de los medios sensacionalistas. Ese decreto triplica el valor de los daños y perjuicios que puedan alegar las víctimas y pone en serio riesgo el empleo del fotógrafo en cuestión. El fiscal de distrito Bill Hodgman (que defendió recientemente a Reese Witherspoon por el acoso de un fotógrafo) alentó ayer a todos quienes se sintieran afectados por esta práctica a hacer las denuncias correspondientes.
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