Un día Yakele Fuks, sobreviviente de Auschwitz, llevó a su nieta a conocer ese campo donde él tanto había sufrido. Pero ya en la puerta no pudo menos que soltar, con típico humor judío, “¡Me cobraron la entrada! La primera vez que vine no me cobraron”.
"Un dolor real": buena y ácida comedia con el fondo de una tragedia
El film, escrito, dirigido y protagonizado por Jesse Eisenberg, relata el encuentro de dos primos judíos que visitan Polonia, y un campo de concentración, en un viaje turístico.
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Ese momento aparece en el documental “El árbol de la muralla”, de Tomás Lipgot, cálido retrato de un hombre que perdió a toda su familia pero no se derrumbó. Una abuela, de fortaleza parecida, imagina Jesse Eisenberg para su comedia dramática “Un dolor real”. E imagina también unos nietos que no se le parecen demasiado.
Uno es formal, levemente neura, inseguro, y tiene todo organizado: trabajo, casa, esposa e hija. El otro es un tiro al aire que no levantó su casa ni tiene trabajo fijo. Es simpático, canchero, hábil, sabe percibir lo que le pasa a la gente por dentro, pero de pronto se vuelve antipático, grosero, la embarra. Es una especie de bipolar tan querible como insoportable.
Ellos son primos. Hace mucho que no se ven. Ahora que la abuela ha muerto se reencuentran para peregrinar juntos hasta la que fuera su casa en Polonia. Así empieza la película. Pero hay algo más. El viaje está programado como una gira guiada para un pequeño grupo de judíos que quieren refrescar sus raíces.
Visitarán Varsovia, Lublin y el campo de concentración de Majdenek. El guía es un joven inglés bastante esquemático. En el grupo hay un matrimonio de jubilados, una señora rubia recién divorciada y, cosa singular, un joven ruandés que sobrevivió a la espantosa masacre de su pueblo y halló en el judaísmo una explicación y un consuelo a su tormento.
A lo largo del viaje, que es breve, se sucederán los enredos, las complicidades, el paulatino entendimiento mutuo (claro, hasta donde se puede entender a una persona que quizá ni ella misma se entiende), así también el guía se verá obligado a cambiar un poco sus esquemas, la señora recién divorciada encontrará compañía, al menos por una noche, en fin, habrá risas, aparecerán algunas verdades, esas cosas que ocurren en los viajes.
Pero no todo será simple risa, y no todas las verdades se dicen ni traen alivio. Atención a la cara del primo loco al comienzo de la película. Atención a la misma cara, al final. ¿Qué está pasando por esa cabeza? Lo inteligente de esta comedia es que no pone todo servido. No es tan simple como parece. Y sabe cómo emocionarnos.
Responsables, Jesse Eisenberg, guionista, director, protagonista como el primo más centrado, y Kieran Culkin como el desaforado que ríe por no llorar, como dice el tango. Muy bueno el trabajo de ambos. Dicho sea de paso, Jennifer Grey, la señora rubia, es la misma Jennifer Grey que, cuando jovencita, hizo “Dirty Dancing” con Patrick Swayze, a mediados de los ’80. Da gusto ver qué bien se mantiene.
“Un dolor real” (A Real Pain, EEUU, 2024); Dir.: Jesse Eisenberg; Int.: Jesse Eisenberg, Kieran Culkin, Jennifer Grey, Will Sharpe, Kurt Egyawan.
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