Surgió una nueva metodología para esquivar la veda bolichera que idearon los jóvenes y los fanáticos del baile en la Capital Federal y que ya se puso en práctica. Este fin de semana (igual que algunos anteriores y desde que rige la inhabilitación de los locales clase «C») se organizaron fiestas en clubes deportivos, cantobares o restoranes y domicilios particulares.
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En estos casos, la prohibición de bailar que sí impera en otros locales, como los pubs, puede superarse porque se llegó al descubrimiento de que lo que no está permitido es el baile como actividad comercial.
Pero así como casamientos y fiestas de 15 siguen desarrollándose sin inhibiciones en salones donde además de comer se baila, se están organizando fiestas privadas en clubes y casas en las que no se paga entrada y sí a un «DJ» que anima la movida nocturna, en general, con música electrónica.
El resto de los locales que tradicionalmente son bailables permanecieron cerrados para los porteños, que bailaron, no obstante, en las calles con los corsos.
Un caso fue el de la plaza Serrano, en Palermo, donde el sábado por la noche, miles de jóvenes se distribuyeron entre cantobares, pubs y un corso que con escenario invitaba a los transeúntes a sumarse al baile a todo bombo y platillo.
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