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La mujer se mostró preocupada por el estado de salud de Pablo, que fue quien intentó desarmar a "Junior" el día del ataque, ya que sólo "queda esperar que Dios ayude".
Saldías destacó que los médicos que atienden a su hijastro "se mantienen escépticos, porque el cuadro es grave y hay que ver cómo responde Pablo, porque están comprometidos los dos pulmones, no se lo puede mover y está conectado a un respirador".
"Solamente nos queda esperar y que Dios nos ayude", sostuvo la mujer al referirse a la situación de Pablo, quien recibió varios balazos al arrojarse contra el agresor, y perdió un riñón y el bazo.
En declaraciones a una radio porteña, señaló que ayer lo pudieron ver "un ratito" y puso de relieve que Pablo "lloró" cuando los vio.
"Nos conoció pero es un desgaste de energía para Pablo llorar, así que tratamos de que no se ponga nervioso", describió la mujer, muy angustiada.
Al hacer referencia al trágico episodio ocurrido el martes pasado en la Escuela Media "Islas Malvinas", donde murieron tres chicos y otros cinco sufrieron heridas de bala, Saldías estimó que Rafael -o "Junior", tal como se conoce al muchacho- podría haber "explotado de otra manera", aunque prefirió no cargar las tintas sobre él.
"No es un victimario, sino una víctima". ¿Cómo vivirá cuando tome conciencia de todo lo que pasó, o lo que están pasando su mamá y su papá?. No sé cómo sucedió, todo lo que sabemos es por los comentarios de los nenes, pero no juzgamos a nadie, ni vamos a agredir al nene, porque no se puede hablar a la ligera de todo esto, es algo más complicado", explicó.
Posteriormente, la mujer aseguró: "no podemos lastimar a la otra familia; al contrario, creemos que tienen que ayudar a Rafael".
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