15 de abril 2005 - 00:00

Momentos de máxima tensión

Dos momentos de máxima tensión se vivieron ayer en el Garrahan. Primero, con la suspensión (por el paro que impusieron enfermeros y personal de maestranza del gremio ATE) de una operación por una dolencia cardíaca de una niña de un año y ocho meses que provenía de Tucumán. Graciela Moya, tía de la pequeña, dijo que «la operación fue postergada para el año que viene, para el 17 de julio de 2006». La niña sufre de «cardiopatía congénita» y ahora deberá esperar más de un año, aunque el director médico, Daniel Toer, trató de confortarla con que podría adelantarse dicha operación. El segundo caso fue cuando cámaras de canales de TV enfocaron hacia los pacientes. En ese momento, Toer les pidió a las respectivas producciones televisivas que no se editaran imágenes con niños internados ni de los ambulatorios que se encontraban en su interior. El médico les pidió a los medios que se «solidarizaran con esos niños que no tienen nada que ver en el conflicto y son tomados como rehenes».

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